miércoles, octubre 19, 2005

XXXV CONTRATO DE CRÉDITO DOCUMENTARIO

35.1 DEFINICIÓN

Es el contrato de crédito documentario en un contrato de naturaleza ejecutiva que debe constar por escrito, en virtud del cual, el banco se obliga por cuenta de su cliente al pago de una obligación directa hacia un tercero, y el cliente queda obligado a hacer provisión de fondos a la institución que asumirá el pago, con la suficiente anticipación
[1].

Los créditos documentarios pueden ser de distintos tipos según sean sus diferentes momentos de previsión y pago, y según la posibilidad de revocarlos o no, es por eso que hay créditos documentarios revocables, créditos documentarios irrevocables, créditos documentarios confirmados, etc.


35.2 TIPOS

Crédito Documentario Revocable. Sus características y mecánica de funcionamiento más importantes son las siguientes:

· Por iniciativa y orden del acreditado el banco abre un crédito documentario a favor del beneficiario.

· Contra la entrega de los documentos solicitados, el banco, a través de su corresponsal en un lugar distinto al de su domicilio o en su propio docimicilio, le paga al beneficiario el precio de la mercancía vendida.

No obstante, este tipo de crédito no engendra relación obligatoria alguna entre las partes que intervengan, ya que el acreditado puede en todo momento revocar la orden pago que le dio al banco.

Crédito Documentario Irrevocable. A diferencia del crédito revocable, en el cual el beneficiario no recibe ninguna garantía real, en el irrevocable el beneficiario, desde la firma del contrato, tiene la completa garantía y seguridad de que el precio le será pagado. Sus características son las siguientes:

· La mecánica del documentario irrevocable es idéntica a la del revocable: el acreditado ordena a su banco, en este caso con carácter irrevocable, que contra ciertos documentos le pague al beneficiario el precio.

· En la totalidad de las veces el pago se realiza a través de corresponsales: el banco del acreditado transmite la orden de pago, junto con el dinero, a su corresponsal del domicilio del beneficiario.

· La condiciones de ejecución y pago se entienden implícitamente sometidas a la ley del domicilio donde se realizará el pago, a no ser que desde el principio se haya optado por la aplicación de normas generales (nacionales o internacionales).

· Las condiciones de pago y los documentos requeridos, así como las demás cláusulas del crédito son absolutamente invariables e irrevocables a partir de que se emitan. Sólo hay una excepción: el acuerdo expreso de todas las partes involucradas, lo que significa un nuevo crédito documentario irrevocable sustitutivo del anterior.

· Si las partes involucradas no se ponen de acuerdo en su modificación, la irrevocabilidad de la orden permanece inalterable, aún en caso de insolvencia, quiebra e incluso en caso de que el beneficiario envíe una calidad defectuosa y, en general, no cumpla con el contrato, siempre que se presenten los documentos requeridos para obtener el pago.

El sistema de crédito documentario irrevocable –tal vez el de mayor difusión en el comercio internacional— beneficia en lo fundamental al beneficiario, pues el pago lo tiene asegurado desde el instante en que se respeten las estipulaciones del crédito, del envío y, fundamentalmente, de la presentación de la documentación requerida.

Crédito Documentario Irrevocable y Confirmado. Este tipo de crédito tiene las siguientes características:
· La mecánica del crédito documentario irrevocable y confirmado es idéntico a la del documentario irrevocable simple. Las diferencias se detectan en la amplitud y obligatoriedad jurídica de las bancas que intervienen.

· Necesariamente deben participar dos bancas: las del acreditado y la del beneficiario.

· Como en el caso del documentario irrevocable, en el confirmado el banco del acreditado recibe la orden de su cliente de pagar al beneficiario contra la presentación de ciertos documentos.

· Ese pago lo hará mediante su corresponsal en el domicilio del beneficario.

· En caso de que el banco del acreditado autorice a su banco corresponsal a que coloque ante el beneficiario el crédito irrevocable a su favor, el banco de ambos adquieren el compomiso en firme de que las estipulaciones de pago serán debidamente cumplidas e inclusive de manera solidaria respecto de los dos. Si el banco corresponsal no confirma el crédito ese negocio es exclusivamente un crédito irrevocable, pero si lo confirma es además de irrevocable, confirmado.

Provisión de Fondos. La apertura de crédito documentario obliga al acreditado a hacer provisión de fondos a la institución que asume el pago, con anticipación suficiente.
Se observa con claridad que la necesidad de provisión previa entraña, en este género de negocios, la confirmación de la colocación del dinero.
Sin embargo, cabe puntualizar que la necesidad de hacer provisión previa no implica, necesariamente que el cliente deba “fondear” al banco dinero en efectivo, sino que puede utilizar, por ejemplo, la línea de crédito que el banco le haya abierto, o bien, puede utilizar el límite de crédito autorizado en una apertura de crédito en cuenta corriente, situación que, por lo demás, está prevista como una de las posibilidades de acreditamiento permitidas en los bancos.








35.3 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN

1. ¿Qué es un Crédito Documentario?

2. ¿Qué caracteríticas presenta un Crédito Documentario Revocable?

3. ¿Qué caracteríticas presenta un Crédito Documentario Irrevocable?

4. ¿Qué caracteríticas presenta un Crédito Documentario Irrevocable y Confirmado?














[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 797.

XXXIV CONTRATO REFACCIONARIO Y DE HABILITACIÓN Y AVÍO

Los creditos refaccionarios y de habilitación o avío son sistemas de préstamo ideados de manera específica como apoyo y soporte para la producción de los sectores industrial, comercial y fundamentalmente agroindustrial[1].


34.1 DEFINICIONES

El contrato de habilitación o avío es en virtud del cual el acreditado queda obligado a invertir el importe del crédito, precisamente en la adquisición de las materias primas y materiales, y en el pago de los jornales, salarios y gastos directos de explotación, indispensables para los fines de la empresa (art. 321, LGTOC).
El importe de la habilitación se aplica preferentemente a materia prima y al pago de la mano de obra directa, así como a todos los elementos que se relacionen de forma inmediata con el proceso productivo y estén destinados a transformarse en manufacturas.

El contrato refaccionario se define como el contrato típico en razón del cual el acreditado queda obligado a invertir el importe del crédito, precisamente, en la adquisición de apeos, instrumentos, útiles de labranza, abonos, ganados o animales de cría; en la realización de plantaciones o cultivos cíclicos o permanentes; en la aperura de tierras para el cultivo; en la compra o instalación de maquinaria y en la construcción o realización de obras materiales necesarias para el fomento de la empresa acreditada (art. 323, LGTOC).

También podrá pactarse en el contrato de crédito refaccionario, que parte del importe del crédito se destine a cubrir las responsabilidades fiscales que pesen sobre la empresa del acreditado o sobre los bienes que este use con motivo de la misma, al tiempo de celebrarse el contrato, y que parte asimismo de ese importe se aplique a pagar los adeudos en que hubiere incurrido el acreditado por gastos de explotación o por la compra de los bienes muebles o inmuebles o de la ejecución de las obras que antes se mencionan, siempre que los actos u operaciones de que procedan tales adeudos hayan tenido lugar dentro del año anterior a la fecha del contrato.
El importe de la refacción se aplica a la adquisición de maquinaria, equipo adicional para renovar o reponer y, en algunos casos, para ampliar o mejorar las instalaciones de la empresa; es decir, se destina a la adquisición de bienes que no se van a transformar sino que van a transformar otras materias en productos terminados.


34.2 REGLAS

El contrato de crédito, tanto refaccionario como de habilitación o avío, se sujeta a las siguientes reglas (art. 326, LGTOC):

· Se debe consignar en un contrato privado o público y se ratificará ante el encargado del registro público.

· Se debe inscribir en el registro de gravámenes que corresponda, según la ubicación de los bienes afectos en garantía, o en el registro de comercio respectivo, cuando en la garantía no se incluyan inmuebles.

· Surte efectos contra terceros desde el día de su inscripción en el registro.

· Debe expresar el objeto de la operación, la duración y la forma en la cual el beneficiario podrá disponer del crédito materia del mismo, lo que dará forma a la modalidad de apertura de crédito simple o al mutuo.

· Debe fijar con precisión los bienes que se afecten en garantía y señalar los demás términos y condiciones del convenio.

· En su caso, los bienes sobre los que se constituya la prenda puede quedar en poder del deudor, quien lo puede utilizar de la forma que se pacte en el contrato y quien se constituye como depositario judicial (art. 329, LGTOC).

· Del monto del refaccionario no se puede destinar más de 50% a cubrir pasivos fiscales.

· Los créditos de habilitación y de refacción son preferenciales de acuerdo con las siguientes reglas: los créditos de avío, debidamente registrados, se pagan con preferencia a los créditos refaccionarios, y ambos, con preferencia a los hipotecarios inscritos con posterioridad. Asimismo, cuando el traspaso de la propiedad o negociación se efectúe sin consentimiento previo del banco, dará a éste el derechos de rescindir el contrato o dar por vencida la obligación exigiendo el pago inmediato (art. 328, LGTOC).


34.3 PARTICULARIDADES

Del Crédito Refaccionario. Los créditos refaccionarios quedan garantizados con las fincas, construcciones, edificios, maquinaria, apeos, instrumentos, muebles y útiles y con los frutos y productos futuros, pendientes o ya obtenidos, de la empresa a cuyo fomento se destine el préstamo, o con parte de dichos bienes.
La garantía puede consistir el hipoteca sobre los bienes antes mencionados y podrá agregarse igual garantía sobre otros bienes.
Los bienes dados en garantía estarán libres de gravamen, salvo el caso en que, estando gravados, el acreedor o acreedores distintos del banco subordinen sus derechos al de éste.
Generalmente no se otorgan a plazo mayor de 15 años, pactándose el reembolso por amortización proporcional en plazos no mayores de un año cada uno.

Del de Habilitación o Avío. Este crédito, salvo lo que vimos respecto de las reglas comunes a los dos tipos de contrato, no está sometido a la rigurosidad que se observa en el refaccionario y queda más al arbitrio de las partes del contrato, cosa que concuerda con los plazos máximos de otorgamiento que, por lo general, no excede de tres años. Sus garantías pueden ser hipotecarias.

Garantías. Respecto de las garantías, el régimen legal de los créditos refaccionario y de habilitación o avío son bastante especiales. En efecto, en ellos la regla general consiste en que las garantías se constituyen con los bienes que se adquirieron con el dinero concedido en préstamo, así:

· El crédito de habilitación se garantiza con las materias primas y materiales adquiridos y con los frutos, productos o artefactos que se obtengan con el crédito, aunque estos sean futuros o pendientes (art. 322, LGTOC).

· Por su parte, el crédito refaccionario se garantiza simultánea o separadamente con las fincas, edificios, construcciones, maquinaria, apeos, instrumentos, muebles y útiles y con los frutos o productos, pendientes o ya obtenidos, de la empresa (art. 324, LGTOC).


34.4 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN
¿En qué consiste el crédito Refaccionario?

¿En qué consiste el crédito de Habilitación y Avío?

¿Qué reglas comunes presentan los créditos Refaccionario y de Habilitación y Avío?

¿Qué particularidades presenta el crédito Refaccionario?

¿Qué particularidades presenta el crédito de Habilitación y Avío?

¿Cómo operan las garantías en los créditos Refaccionario y de Habilitación y Avío?



















[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 785.

XXXIII CONTRATO DE DEPÓSITO

33.1 CARACTERÍSTICAS

El depósito es para los bancos la operación pasiva por excelencia, porque a la vez, es su principal fuente de captación
[1].

El derecho común define el contrato de depósito como aquel, en virtud del cual, el depositario se obliga hacia el depositante a recibir una cosa, mueble o inmueble, que éste le confía, y a guardarla para restituirla cuando la pida el depositante (art. 2516, CCDF).

La anterior definición se aplica a cualquier tipo de depósito, incluyendo a los bancarios, que por realizarse en un banco, el depósito es considerado como mercantil.


33.2 ALGUNAS ESPECIES

El interés que un cliente puede tener en depositar su dinero o sus bienes en un banco puede ser diverso, al paso que, desde el punto de vista de ese interés del depositante, podemos hacer una primera diferenciación de tipo de depósitos bancario; genéricamente pueden agruparse en los siguientes grupos de depósitos:

· En cuenta de cheques con fines de retiro a la vista.

· Con fines de Ahorro.

· Con fines de Inversión.

· De Títulos o Documentos para Conservación o Administración.

· De Muebles y Valores en Cajas de Seguridad.

· De Dinero como Pago en Consignación.

Cada uno de estos depósitos da origen a un contrato específico.


33.3 OBJETO Y FIGURAS

El objeto del depósito bancario consiste, técnicamente, en la transmisión temporal de la propiedad de una cantidad de dinero, a un banco, para que éste lo utilice en su actividad crediticia, y salvo pacto en contrario, al término del contrato o bien de manera periódica, le entregue al depositante el interés que corresponda y le reintegre el principal al vencimiento.

Son dos las partes del contrato de depósito bancario: el depositante y el depositario, este último forzosamente debe ser un banco.

El depósito no se prueba con el contrato, sino con el recibo de la remesa, ya que, como es fácil entender, el objeto de estos contratos se materializa en cada asunto de depósito o remesa y no en la firma del contrato que formalizó la relación, autorizando al depositante a realizar depósitos y obligando al banco a recibirlos.

Debe entenderse que para el contrato de depósito siempre tiene que asentarse por escrito y con la manifestación de la voluntad de ambas partes, manifestada con su firma.

Este negocio, conocido genéricamente como depósito bancario, no consta de uno solo, sino de tres elementos fundamentales, que además son independientes entre sí, por cuanto a su regulación legal se refiere, pues cada uno se puede realizar sin que se requiera, la realización de él o los otros dos. En primer lugar, el documento legal por excelencia, a saber, el comprobante de depósito, pues si no existe el depósito no se puede probar; en segundo lugar, el documento o ficha de retiro, que en algunas operaciones debe ser un título de crédito, como es el caso del cheque; y por último, el contrato, que establece la prueba de la relación contractual existente entre las partes, pero, asimismo, establece la forma en que tanto los depósitos como los retiros se deben realizar.


33.4 DEPÓSITO EN CUENTA DE CHEQUES

Los depósitos en dinero, constituidos a la vista en instituciones de crédito, se entenderán entegados en cuenta de cheques, salvo convenio en contrario (art. 269, LGTOC).

Este contrato se puede definir como la cuenta corriente
[2] de naturaleza bancaria que organiza la relación entre banco y usuario respecto a la forma en que operarán dos actos fundamentales, pero tan independientes como complementarios; por una parte, el depósito de dinero y títulos a la vista y las obligaciones del banco; y por la otra, el libramiento de cheques de acuerdo con la carga obligacional que se deduce de la práctica bancaria.
Hay que recordar que el depósito no se prueba con el contrato, sino con el comprobante.
Por lo general el contrato de cuenta de cheques contiene las siguientes cláusulas:
· Liberación al banco de toda responsabilidad que surja en caso de mal uso de los cheques proporcionados.

· Expresa autorización al banco de cargar en cuenta los créditos vencidos y no pagados, así como los gastos de cobranza y las comisiones varias que esté autorizado a cargar por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

· Obligación para el cuentahabiente de mantener un mínimo de fondos en la cuenta y avisar oportunamente los cambios de domicilio o denominación en su caso.

· Obligación para el banco de proporcinar periódicamente al cliente, un estado de cuenta que le permita conocer los asientos realizados por el banco durante el mes anterior, y pueda hacer las reclamaciones pertinentes.

· Especificación de las personas autorizadas para firmar cheques contra la cuenta, para cual debe anexarse al contrato una tarjeta en la que aparezcan las firmas correspondientes.


La terminación del contrato puede darse por varias razones, algunas de ellas son las siguientes:
· La voluntad del banco, por razones personales directas hacia el cuentahabiente o por razones internas.

· Por la voluntad del cuentahabiente, caso en el cual dispone de toda provisión y cancela la cuenta. La puesta en ceros de la cuenta no significa de manera automática su cierre; si se deja en ceros no se cancela, el banco deja transcurrir el tiempo suficiente para concluir que efectivamente el cuentahabiente ha dejado de serlo.

· Porque tratándose de un cuentahabiente persona moral, se disuelva, liquide, suspenda, quiebre o concurse, según el caso.

· Por muerte del titular.


33.5 CONTRATO DE DEPÓSITO CON FINES DE INVERSIÓN

El depósito de dinero o de títulos fungibles (consumibles) o de ambos, que realiza un cliente en una mesa de dinero, necesariamente lo hace con fines de inversión y no de ahorro.
Este tipo de depósito está sostenido en tres actos contractuales diferentes, que implican distintas cargas para cada parte, pero que en conjunto forman un solo negocio de depósito para inversión, que en la actualidad es ampliamente recurrido; estos actos son el fideicomiso, el contrato de depósito y el contrato de comisión mercantil.
En un fideicomiso, el fiduciario es el banco que recibe el dinero de su cliente para invertirlo en la compra de títulos a su discreción, siempre que cumpla con hacerlo rendir los intereses más altos posibles.
En el contrato de depósito bancario de dinero o bienes fungibles, los clientes del banco entregan a éste, en custodia y para su administración, cheques o dinero que no quedan a la vista sino que serán aplicados en compras bursátiles.
En el contrato de comisión mercantil el banco se obliga, en tanto que comisionistas, a realizar inversiones y administrarlas, por cuenta de sus clientes, es decir, se obliga a administrar los valores que él mismo adquirirá con el dinero confiado.

La obligación fundamental del banco es el reembolso del principal más los intereses, pero que no pueden ser fijos, pues por tratarse de una operación de mesa de dinero el depósito con expectativas de ganancias entraña el riesgo de fluctuaciones.


33.6 CONTRATO DE DEPÓSITO DE AHORRO

Este contrato consiste en un depósito bancario de dinero con interés capitalizable.
Los bancos que capten inversiones para fines de ahorro deben formular un reglamento en el cual hagan constar las reglas respecto a:

· Términos para el retiro de los depósitos.

· Intervalos entre las distintas disposiciones y plazos de los preavisos

· Modo de efectuar los pagos, el abono de intereses y la manera de computarlos

· Las demás condiciones que signifiquen ventajas, protección o estímulo al ahorrador.


33.7 CONTRATO DE DEPÓSITO DE DINERO A PLAZO

Es aquel mediante el cual el inversionista entrega su dinero al banco y éste se compromete a pagar un interés fijo, durante un plazo fijo. El banco se obliga exclusivamente a restituir el dinero y los intereses en las condiciones acordadas en el contrato. El inversionista se obliga a entregar su dinero con la única condición de no retirarlo ni solicitarlo antes del plazo convenido.


33.8 CONTRATO DE DEPÓSITO DE TÍTULOS

Es aquel en el cual no se transfiere la propiedad del título al depositario, a menos que por convenio escrito el depositante lo autorice a disponer de ellos con la obligación de restituir otros tantos títulos de la misma especie (art. 276, LGTOC).

Hay dos tipos principales de depósitos de títulos:

· Para simple conservación.
· En administración.

La regla general, que sólo se modifica con pacto en contrario, es que el depósito sea de simple conservación (art. 277, LGTOC). Por su parte, el depósito en administración obliga al banco a efectuar el cobro de los títulos y a practicar todos los actos necesarios para la conservación de los derechos que aquellos confieren al depositante.
En el caso del depósito de títulos en administración, el banco se obliga fundamentalmente a cumplir con las obligaciones que haya contraído en el contrato y a conservar vigentes los derechos patrimoniales, pecuniarios o económicos que sean inherentes al título. Por su parte la obligación del depositante, además de la entrega material de los títulos, es cumplir oportunamente con las exhibiciones que sean necesarias para que a su vez el banco pueda mantener los derechos inherentes al título; desde luego, debe pagar la prima o comisión que el banco solicite por el servicio.
En el contrato deben constar los nombres del banco depositario y del depositante, la especificación de los títulos entregados en depósito, la fecha y el lugar del otorgamiento, su término y la clara consignación de las obligaciones que asuma el banco.


33.9 CONTRATO DE DEPÓSITO EN CAJAS DE SEGURIDAD

El contrato de depósito en cajas de seguridad no implica una captación de dinero ni tampoco un crédito otorgado a favor de los clientes del banco. Es un servicio; son simples prestaciones que los bancos ofrecen al público para captar mayor clientela y competir óptimamente. Se hace referencia a él, en virtud de que tiene como base un contrato de depósito.
El servicio de cajas de seguridad obliga al banco que lo presta, contra el recibo de la pensión estipulada, a responder de la integridad de las cajas y mantener el libre acceso a ellas en los días y horas que se señalen en el contrato o que se expresen en las condiciones generales respectivas. Por su parte, el tomador de la caja es responsable por todos los gastos, daños y perjuicios que origine al banco con motivo de su uso.


33.10 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN
1. ¿Qué es un Contrato de Depósito?

2. ¿Cuáles son las especies que existen de Contrato de Depósito?

¿Cuál es el objeto de un Contrato de Depósito?

¿Qué figuras intervienen en un Contrato de Depósito?

¿Qué es el Contrato de Depósito en Cuenta de Cheques?

¿Cuáles son las clásulas comunes en un Contrato de Depósito en Cuenta de Cheques?

¿Cuáles son las razones por las que termina un Contrato de Depósito en Cuenta de Cheques?

¿En qué consiste el Contrato de Depósito con Fines de Inversión?

¿En qué consiste el Contrato de Depósito de Ahorro?

¿En qué consiste el Contrato de Depósito de Dinero a Plazo?

¿En qué consiste en Contrato de Depósito de Títulos?

¿Cuáles son los tipos de Contrato de Depósito de Títulos?

¿En qué consiste el Contrato de Depósito en Cajas de Seguridad?
































[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 745.
[2] Cuenta corriente significa un contrato en donde los créditos derivados de las remesas recíprocas de las partes, se anotan como partidas de abono o de cargo en una cuenta, y sólo el saldo que resulte a la clausura de la misma constituye un crédito exigible y disponible.

XXXII CONTRATO DE APERTURA DE CRÉDITO

32.1 CONCEPTO

El contrato de apertura de crédito es aquel en virtud del cual un sujeto llamado acreditante, se obliga a poner a disposición de otro llamado acreditado, una determinada cantidad de dinero, o bien a contraer durante ese tiempo, una obligación a su nombre; y por su parte, el acreditado se obliga a restituir ese dinero o a pagar la obligación contratada, en el término pactado (art. 291, LGTOC).

Este contrato permite la posibilidad del cobro de intereses y/o comisiones. Cuando coloquialmente se habla de un préstamo comercial, a lo que se está haciendo referencia, en términos generales, es al contrato de apertura de crédito
[1].

Este tipo de contrato se divide en dos tipos: el contrato de crédito simple y el contrato de crédito en cuenta corriente.

El contrato de crédito simple tiene como principal característica que termina cuando se agota la cantidad puesta a disposición, o cuando expira el tiempo durante el cual existía obligación de ponerlo a disposición; lo que suceda primero.
El contrato en cuenta corriente es aquel en virtud del cual el término permanece invariable, pero al acreditado, conforme vaya haciendo uso del dinero puesto a su disposición, lo puede ir regresando en remesas parciales, de modo que aunque disponga de parte del monto, el límite máximo del crédito nunca se agote (art. 296, LGTOC).
Este tipo de apertura de crédito de denomina también de saldos revolventes.


32.2 OBJETO

El objeto del contrato de apertura de crédito simple es permitir al acreditado disponer de su crédito, no de una sola vez sino de manera diferida y exacta de en las cantidades y los momentos en los cuales presupuestó que los va a necesitar, a fin de no pagar más intereses de los necesarios. El objetivo del acreditante es el cobro del interés o accesorios, o ambos, que se estipulen en las cláusulas del contrato.

Por lo que se refiere al contrato de apertura de crédito en cuenta corriente, éste tiene por objeto que el acreditado pueda disponer permanentemente de una cierta cantidad, la cual nunca se terminará durante la vigencia del contrato, siempre que no se sobrepase el límite, lo que el acreditado consigue haciendo pagos parciales de sus disposiciones. El objetivo del acreditante es el mismo que en el caso del crédito simle: el cobro del interés y los accesorios.


32.3 CARACTERÍSTICAS Y CLÁUSULAS MÁS IMPORTANTES

Dentro de este contrato existen características y cláusulas que son importantes, ellas son:
· Garantía. Como todo contrato de crédito, la garantía ocupa un primer lugar en materia de importancia. Puede ser real o personal, y se entiende extendida, salvo pacto en contrario, para cubrir las cantidades que el acreditado utilice dentro de los límites de su crédito y cualquiera que sea el valor de la garantía (art. 298, LGTOC). Cuando al cerrarse o extinguirse la cuenta corriente, quede un saldo contra el acreditante, este saldo es al momento exigible, es decir, tendrá naturaleza ejecutiva. La ejecución se verifica precisamente en la garantía que se otorgó para el efecto, que durante todo el plazo del contrato tuvo como destino principal el garantizar.

· Gastos del Contrato. Cuando para la ejecución del objetivo del contrato, es decir, cuando al disponer de la cantidad límite del crédito se causen gastos y comisiones, éstos se entenderán comprendidos dentro del propio límite, salvo pacto en contrario (art. 292, LGTOC).

· Límite del Crédito. Si no se fija un límite específico para el monto del crédito a disposición del acreditado, el acreditante estará facultado para fijar dicho límite en cualquier tiempo; en su defecto, el acreditado, actuando de buena fe, puede disponer del crédito o del derecho proporcionado sin más límites que los fijados por su capacidad personal (art. 293, LGTOC).

· Plazo y Monto. Si no se pacta un plazo específico, se entenderá liquidado seis meses después de su celebración, salvo pacto o uso en contrario. Cuando no se pacte un plazo para la devolución de las sumas de que el acreditado puede disponer, o para que reintegre las que haya pagado por su cuenta, el acreditante, la restitución debe hacerse al expirar el término señalado para el uso del crédito, o en su defecto, dentro del mes que siga a la extinción de este último (art. 300, LGTOC).


32.4 TÉRMINO Y EXTINCIÓN

Como ya dijimos, en el supuesto de que no se estipule término al contrato, cualquiera de las partes lo pueden dar por concluido en todo tiempo, notificando adecuada y oportunamente a la otra, tras lo cual se extingue el crédito en la cantidad que no se hubiere utilizado. Sin embargo, el acreditado debe pagar, salvo pacto diferente, los premios, las comisiones y los demás gastos correspondientes a las sumas sobre las cuales, incluso, no haya dispuesto, porque el contrato le permitió potencialmente haberlas utilizado.

Cuando se hubiere pactado de modo expreso un término al contrato, éste se extinguirá, cesando en consecuencia el derecho del acreditado a hacer uso del crédito, con el simple acontecimiento del término fatal. Cuando no se haya fijado expresamente un término y no se haya denunciado de manera unilateral se extingue, siempre que se presente alguna de las siguientes circunstancias (art. 301, LGTOC):

· Por haber dispuesto el acreditado de la totalidad de su importe, a menos que el crédito se haya abierto en cuenta corriente.

· Por la falta o disminución de las garantías pactadas a cargo del acreditado, ocurridas con posterioridad al contrato, a menos que el acreditado suplemente o substituya debidamente la garantía en el término convenido al efecto.

· Por hallarse cualquiera de las partes en estado de suspensión de pagos, de liquidación judicial o de quiebra.

· Por la muerte, interdicción, inhabilitación o ausencia del acreditado, o por disolución de la sociedad a cuyo favor se hubiere concedido crédito.


32.5 ALGUNAS APLICACIONES

Las aplicaciones y utilidades del contrato de apertura de crédito son innumerables. Como el ejemplo más esclarecido podemos mencionar el funcionamiento de la tarjeta de crédito bancaria, comercial y de servicios financieros, el cual está sostenido en un contrato de apertura de crédito con modalidad de cuenta corriente.
En el sector privado este contrato también ha tenido un arraigo importante, básicamente en los créditos concedidos a sus clientes por empresas que venden artículos muebles al detalle. Tal es el caso de la venta de automóviles, electrodomésticos e incluso servicios, como viajes o asistencia médica. En virtud de este contrato, las empresas acreditantes se obligan con sus clientes a poner a su disposición determinada cantidad de dinero en efectivo o en bienes, o a contratar en su nombre la adquisición de servicios.


32.6 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN

1. ¿Qué es un Contrato de Apertura de Crédito?

2. ¿Cuál es el objeto de un Crédito Simple?

3. ¿Cuál es el objeto de un Crédito de Cuenta Corriente?

4. ¿Cuáles son las cláusulas mas importantes en un Contrato de Apertura de Crédito?

5. ¿Cuáles son las razones por las que se extingue un Contrato de Apertura de Crédito?

6. ¿Qué aplicaciones que se le dan al Contrato de Apertura de Crédito?















[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 712.

XXXI CONOCIMIENTO DE EMBARQUE

31.1 CARACTERÍSTICAS

Como acabamos de mencionar, los certificados de depósito son títulos de crédito que representan ficticiamente, por el fenómeno de la incorporación, ciertas mercancías que están abodegadas en un almacén general de depósito. Pues bien, el otro de los más importantes títulos representativos de mercancías es el conocimiento de embarque, o simplemente el conocimiento, el cual, también representa mercancías abodegadas, pero no en un almacén sino en un buque
[1].

El derecho mexicano reglamenta no sólo el conocimiento de mercancía ya embarcada, sino también el de mercancía para embarcarse, si bien ambos se expiden en todo caso contra la recepción de la mercancía, con la que se inician la responsabilidades del capitán de navío, respecto de los bienes cuyos transportes se le confió.

Su montaje es simple; debe tratarse necesariamente de un transporte marítimo, en todo caso debe concretarse mediante un contrato principal del cual es accesorio, denominado precisamente de transporte marítimo y que, de acuerdo con la ley debe constar por escrito.


31.2 REQUISITOS LITERALES Y ELEMENTOS PERSONALES

Como todo título de crédito el conocimiento de embarque debe requerir ciertos datos literales en su texto; estos son:

· Nombre, domicilio y firma del transportador-naviero (el deudor).

· Nombre y domicilio del cargador, quien es el prestatario del servicio de transportación (el acreedor).

· Nombre y domicilio de la persona a cuya orden se expide el conocimiento (ya que puede expedirse a la orden de persona distinta del cargador) que será el consignatario, o bien la indicación de ser al portador.

· Número de orden del conocimiento.

· Especificación de los bienes objeto del conocimiento, con la indicación de su naturaleza, calidad y demás circunstancias útiles para su identificación.

· Indicación del costo del flete y demás gastos de transporte, de las tarifas de transporte (por metro cúbico, a granel, peso, etc.), con indicación de que ya fueron pagadas o si son por cobrar.

· Indicación de los puertos de salida y de destino.

· Nombre y matrícula del buque en el que la mercancía será transportada en caso de tratarse de un transporte por nave designada.

· Bases para determinar la indemnización que el transportador pagará al cargador en caso de pérdida o avería, ya que el transportador será responsable de los daños o averías sufridas que le sean imputables.

Como dijimos arriba, el cargador puede dejar su mercancía a bordo del navío, en muelle o en bodega. En el primer caso, se expedirá un conocimiento de embarque y en el segundo, se expedirán conocimiento de recepción para embarque; el primero debe reunir la literalidad arriba señalada y el segundo debe reunir además, la siguiente:

· La mención de recibido para embarque.

· La indicación del lugar donde habrán debe abodegarse mientras sean embarcadas.

· El plazo estipulado para el embarque.

A diferencia del certificado depósito, en el que se entiende implícito el contrato, en el de conocimiento, el contrato de transporte no lo está, y debe elaborarse por escrito en hoja separada. Sin embargo, debe tenerse presente que en la actualidad, y desde hace muchos años, no es posible hablar un conocimiento embarque si no es en función de un contrato transporte marítimo, y viceversa.

De esta forma podemos determinar el número de participantes en el conocimiento embarque así como la carga obligacional que corresponde cada uno. De manera sucinta son las siguientes:

· El cargador, prestatario del servicio de transporte, o sea, quien solicita el servicio y entrega la mercancía de su propiedad; precisamente contra ésta recibe el conocimiento.

· El transportador-naviero, quien es el titular del buque o de la compañía naviera que se encargará de realizar la carga y el transporte de la mercancía que recibió, y contra la que expide el conocimiento.

· El capitán del buque, quien es el responsable no sólo del buque sino, frente al cargador, de la mercancía embarcada.

· El consignatario, que es la persona a quien están destinadas las mercancías y el único al que se entregarán, caso de que no transmita el conocimiento, porque de ser así, le será entregada al segundo. Es frecuente que el cargador se designe al mismo tiempo consignatario.


31.3 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN

1. ¿Cuáles son las características del Conocimiento de Embarque?

2. ¿Quiénes son los elementos personales que intervienen en el Conocimiento de Embarque?

3. ¿Cuáles son los requisitos literales del Conocimiento de Embarque?







[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 325.

XXX CERTIFICADO DE DEPÓSITO Y BONO DE PRENDA

El certificado depósito sólo puede existir con el concurso de una sociedad controlada por el gobierno federal, ya que es necesaria la intervención de un almacén general de depósito[1].

El certificado de depósito acredita la propiedad de las mercancías o los bienes depositados en el almacén general de depósito que lo emite; por su parte el título accesorio del certificado, denominado bono de prenda, acredita la existencia de un crédito prendario constituido sobre las mercancías o los bienes indicados en el certificado depósito al que esté adherido (art. 229, LGTOC).

El legítimo tenedor del certificado depósito y sus bonos de prenda ejerce dominio sobre la mercancía o bienes depositados, los cuales pueda recoger en cualquier tiempo contra la entrega del certificado y los bonos correspondientes (incorporación), siempre que le pague el almacén y al fisco la renta y demás costos del almacenaje, así como los impuestos correspondientes (art. 239, LGTOC), respectivamente. En este título, se aplica de forma directa, la regla según la cual la reivindicación de las mercancías representadas en un certificado sólo podrá hacerse mediante la reivindicación del propio título; por ello, el embargo o secuestro la mercancía no surtie efectos si no comprende al título mismo.





30.1 ELEMENTOS PARTICIPANTES

El certificado de depósito y su accesorio, el bono de prenda, se crean: con el objeto de que el depositante pueda vender o colocar una mercancía que obra en un almacén sin necesidad de retirarla, y con el fin accesorio de poderla dar como prenda, también sin tener que desplazarla. A diferencia el certificado, que crea una relación almacén-depositante, el bono crea una relación depositante-acreedor. De ésta distinción se coligen las diferencias fundamentales del título principal y del accesorio.

El certificado de depósito permite constatar que su titular es legítimo propietario de la mercancía que representa, y que ésta se encuentra depositada en el almacén que lo admitió. Por su parte, el bono permite comprobar que su titular es el legítimo propietario del certificado y de la parte de mercancía que esté representada en el cupón, cuyo único cometido es el de poder grabar ésa parte de la mercancía depositada, mediante la entrega del mismo.

La entrega del certificado de depósito por endoso u otro medio judicial implica la entrega --transmisión-- de la mercancía depositada; y la entrega de uno o más bonos significa que la mercancía que representan quedó como la garantía de una prestación. Es decir, el titular del certificado sólo está obligado con el almacén y el fisco, y sólo en la medida del costo del almacenaje y los impuestos; y cuando el titular entrega un bono de prenda queda obligado con el tomador a pagar la prestación que garantizó la mercancía representada en el bono. Sino paga dicha prestación, el bono se ejecuta, en seguimiento de las reglas que veremos después.

Los elementos personales que participarán en estos títulos son los siguientes:

· En el certificado depósito:

§ El almacén general de depósito. Que es la emisora (deudora cambiaria) del título y la que debe restituir la mercancía contra la presentación del certificado, sus bonos de prenda y el pago del costo del almacenaje.

§ El tenedor del certificado. Que es el depositante (acreedor cambiario) de la mercancía.

§ El fisco. Quien es la entidad que debe recabar los impuestos que correspondan al tipo de mercancía o de operación (acreedor tributario).


· En el bono de prenda:

§ El tenedor del certificado y los bonos. Es el emisor (deudor prendario) de una prestación que se garantizó con la mercancía representada en el bono.

§ El tomador del bono. Que es el acreedor prendario, no del certificado ni del bono, sino sólo de la prestación que le solicitó el tenedor del certificado y cuyo cumplimiento éste garantizó con la mercancía representada en el bono.

Es importante tener presente que la propia Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito establece que las constancias o recibos que otras personas o instituciones distintas de un almacén general de depósito expidan para acreditar el depósito de bienes o mercancías no producirán efectos de títulos de crédito, en virtud de que es requisito esencial para su existencia, como tales, el que sean expedidos precisamente por uno de esos almacenes auxiliares del crédito.


30.2 CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS Y REQUISITOS LITERALES

Ya que la función cambiaria y crediticia de cada título es diferente, cada uno amerita un análisis por separado, tanto por lo que se refiere a sus características técnicas y documentales como por cuanto a sus requisitos literales.

Respecto al certificado depósito las características técnicas y documentales son las siguientes:

· Los almacenes no podrán expedir certificados cuyo valor, en razón de las mercancías que amparen, sea superior a 50 veces su capital pagado y sus reservas de capital, con excepción de los que se emitan como no negociables.

· Deben ser expedidos nominativamente ya sea a favor del depositante o ya de un tercero, y podrán serlo con la mención de no ser negociables, caso en el que no se podrán expedir bonos de prenda en relación con él (art. 230, LGTOC).

· Las acciones judiciales para el retiro de la mercancía derivadas del certificado, prescriben en tres años, contados desde el vencimiento del plazo del depósito señalado en el certificado (art. 250, LGTOC).

· Los bienes amparados por el certificado no podrán ser reivindicados, embargados ni sujetos a otro vínculo; y sólo podrán ser retenidos por orden judicial dictada en casos de quiebras, sucesión, robo, el extravío, destrucción total, mutilación o deterioro grave del certificado (arts. 20 y 287, LGTOC).

· El tenedor del certificado negociable podrá disponer totalmente o en partes, de las mercancías o bienes depositados si éstos permiten cómoda división; para ello expedirá órdenes de entrega a cargo del almacén y pagará la parcialidad correspondiente a las deudas que tenga con el fisco y el almacén (art. 241, LGTOC).

· El que sea tenedor del certificado de depósito pero no de los bonos, por haberlos dados en prenda, tiene el dominio sobre las mercancías depositadas, sin embargo, no podrá retirarlas si no paga, al acreedor prendario, tanto las obligaciones que tenga contraídas con el fisco y los almacenes, como la cantidad amparada por el o los bonos respectivos.

Por su parte las características técnicas y documentales del bono de prenda son las siguientes:

· Los bonos deben ser expedidos nominativamente, ya sea a favor del depositante o ya sea de un tercero.

· El bono sólo podrá ser negociado por primera vez, separadamente del certificado, con la intervención del almacén que lo haya expedido o, en su defecto, con la de un banco.

· Negociar un bono significa solicitar un préstamo, en garantía del cual se entrega el bono de prenda, a fin de que el prestador trabe garantía prendaría sobre las mercancías que ampara.

· Cuando se trate de mercancías o bienes designados de forma individual, únicamente se expedirá un bono (por ejemplo, un tractocamión, una turbina, etc.); cuando sean mercancías o bienes designados genéricamente (por ejemplo, 150 toneladas de cebolla, etc.), se emitirán bonos en un número fijado a voluntad del depositante; pero si se expide un solo bono, éste debe ir adherido al certificado de depósito. En todo caso, los almacenes expedirán los bonos desprendiéndolos de libros/talonarios en los que insertaran los mismos datos que hayan escrito en el certificado matriz.

· A no ser que se expida uno solo, los bonos se expedirán amparando una cantidad global dividida a prorrata en tantas partes como bono se soliciten (por ejemplo, 150 bonos sobre el depósito de 150 toneladas); y, en todo caso, se hará constar, en cada uno, que el crédito de su tenedor (el acreedor prendario) tendrá el orden de prelación y numeración indicado en la serie del bono.

· Cuando el bono no indique el monto del crédito que representa, se entenderá que afecta, en favor del tenedor del bono de buena fe, la totalidad del valor de los bienes depositados; salvo el derecho del dueño del certificado para repetir contra el tenedor del bono (el acreedor prendario) el exceso que reciba en la venta por remate de la mercancía.

Finalmente, como culquier título de crédito, el certificado de depósito y el bono de prenda deben reunir en su texto una literalidad obligatoria, pues de lo contrario no surte en calidad de tales (arts. 14 y 231, LGTOC); dicha literalidad es la siguiente:

· La mención de ser un certificado de depósito o un bono de prenda, respectivamente.

· El lugar y la fecha del depósito.

· La fecha de expedición tanto del certificado como del bono.

· El plazo señalado para el depósito.

· El nombre del depositante.

· El número progresivo, que deberá ser el mismo para el certificado y para los bonos, así como el número progresivo de éstos cuando se expidan varias.

· La mención de haberse constituido el depósito con la designación, individual o genérica de la mercancía.

· La especificación de las mercancías con mención de su naturaleza, calidad, cantidad y demás características útiles para su identificación.

· La mención de que la mercancía esté o no asegurada, así como el importe de la prima de seguros.

· La mención de estar o no sujeta al pago de derechos, impuestos u otras responsabilidades fiscales. Cuando para la constitución del depósito sea requisito previo formular la liquidación de derechos, la expresión de dicha liquidación.

· La mención de las tarifas o adeudos a favor del almacén y, en su caso, la expresión de no existir adeudos.

· La denominación, en tanto que almacén general de depósito, y la firma del almacén depositario.

Además que el anterior literalidad obligatoria, el bono de prenda debe contener los siguientes datos, en el entendido de que los espacios textuales correspondientes se emitan en blanco y sólo se llenarán cuando el bono se utilice, es decir cuando se trabe garantía prendaría sobre las mercancías que represente (arts. 232 y 236, LGTOC):

· El nombre del tomador del bono o la mención de haberse emitido al portador.

· El importe del crédito que represente el bono.

· El tipo interés pactado.

· La fecha de vencimiento que no podrá ser posterior a la fecha en que concluya el plazo del depósito.

· La firma del tenedor del certificado que negocie el bono por la primera vez.

· La mención de haberse hecho la anotación correspondiente en el certificado de depósito suscrita por el almacén por la institución bancaria que haya intervenido en su primera negociación.











30.3 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN
1. ¿Qué es un Certificado de Depósito?

2. ¿Qué es un Bono de Prenda?

3. ¿Cuáles son los elementos participantes en un Certificado de Depósito?

4. ¿Cuáles son los elementos participantes en un Bono de Prenda?

5. ¿Cuáles son las características técnicas y documentales del Certificado Depósito?

6. ¿Cuáles son las características técnicas y documentales del Bono de Prenda?

7. ¿Cuáles son los requisitos literales que debe reunir el Certificado Depósito?

8. ¿Cuáles son los requisitos literales que debe reunir el Bono de Prenda

























[1] [1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 316.

martes, octubre 18, 2005

XXIX OBLIGACION SOCIETARIA

Para el desarrollo normal de sus actividades cotidianas la sociedad anónima requiere dinero. El día que una sociedad anónima inicia operaciones sólo dispone del que aportaron los socios en la fundación del capital; ese dinero contablemente se denomina capital de trabajo, porque es el eje en torno al cual van a girar la totalidad de las operaciones iniciales y ulteriores. En efecto, si un socio vende sus acciones el nuevo le pagará su valor y el capital de trabajo permanecerá siendo el mismo; es probable que la sociedad ni siquiera se llegue a enterar, porque recuérdese que esta sociedad es anónima.

A partir de su constitución la sociedad paga sus empleados y proveedores, fabrica sus productos, elabora sus servicios y, en suma, ejerce el comercio, pero ya no sólo con el capital fundacional sino principalmente con el dinero que recibe de la venta de sus productos o servicios; y ese ingreso, además de que debe ser suficiente para financiar su operación, debe ser mayor que su egreso para que, una vez pagado el impuesto, lo divida entre los socios que arriesgaron su dinero, por haber sido justamente ese el interés que tuvieron en hacerlo. Pues bien, hay ocasiones en que por diversos motivos, como puede ser sus planes de crecimiento, la oportunidad de hacer negocios extraordinarios o incluso la presencia de crisis de tesorería, cobranza, etcétera, el dinero del que dispone la sociedad, tanto el capital aportado como en dinero captado por ventas, es insuficiente y entonces enfrenta la necesidad de allegarse más. Las preguntas son cómo y, principalmente, de quién.

Dentro de las múltiples alternativas que tiene una sociedad anónima para allegarse dinero fresco existe una muy eficiente, porque está largamente organizada de manera plena por la ley y porque es ampliamente conocida por la práctica mexicana; es decir, es una verdadera herramienta de trabajo. Esta alternativa es la emisión de obligaciones
[1], que se realiza mediante la emisión de títulos denominados, precisamente, obligaciones que representan la participación individual de sus tenedores (denominados obligacionistas) en un crédito colectivo constituido a cargo de la sociedad (art. 208, LGTOC) el cual corresponde al dinero ingresado masivamente por la compra de los títulos. En ciertos casos las obligaciones se pueden convertir en acciones.

Un obligacionistas tiene interés en la renta fija que le ofrece la emisora y, eventualmente, en la utilidad que podría representar vender la obligación a un precio superior al que le costó.

No todas las sociedades anónimas pueden aspirar a colocar obligaciones en el mercado bursátil, pues para ello deben reunir elementos y características propias de las empresas fuertes; en consecuencia, la deuda por emisión de obligaciones es por lo general tan grande que sólo se puede pagar con ingresos, igualmente grandes, obtenidos en un plazo muy breve, por tanto, sólo en la medida en que esto sea posible se justifica la emisión de obligaciones.

En la emisión de obligaciones, los obligacionistas tienen derecho a participar en la toma de ciertas decisiones.


29.1 EL ACTA DE EMISIÓN. La Categoría de Valor Bursátil

De acuerdo con la Ley del Mercado de Valores, ley que organiza las cosas bursátiles, las obligaciones son valores. En efecto, por una parte, les otorga esa característica expresamente, y, por otra, señala que los títulos emitidos en masa son valores. Ciertamente las obligaciones sólo pueden permitirse en serie. Luego, este título debe cumplir con dos tipos de requisitos, a saber: los aplicables a los valores bursátiles colocables entre el gran público, y los establecidos por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito para los títulos cambiarios en general. La más importante de las reglas bursátiles consiste en que las obligaciones deben inscribirse en el instituto de valores, es decir, la primera regla es que son títulos registrables.

Cuando la asamblea extraordinaria de la sociedad anónima decide hacer una emisión de obligaciones, debe hacerlo por declaración unilateral en acta protocolizada ante notario público, y debe ser inscrita por el representante común, en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio de lugar donde estén ubicados los bienes inmuebles, cuando la garantía ofrecida sea inmobiliaria o en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio del domicilio social, en el caso de una garantía diferente. El acta de protocolo debe contener los siguientes datos (art. 213, LGTOC):

· Datos de la emisora. La denominación, el objeto social y el domicilio social de la emisora; el importe del capital pagado, así como el uso de sus activo y pasivos, de acuerdo con el balance que haya practicado con la ocasión de la emisión, el cual deberá estar certificado por contador público; un extracto de la asamblea en la que se haya votado la emisión; y el acta del consejo en la que se haya votado la emisión; y el acta del consejo en el que se haya designado a la o las personas que deban suscribir la emisión y los títulos.

· Datos de la emisión. El importe total de la emisión, con especificación del número y el valor nominal de cada una de las obligaciones que se vayan a emitir; el tipo de interés pactado; el término señalado para el pago del interés y del capital; las condiciones para efectuar la amortización; y la fecha y el lugar de pagos.

· Datos de la garantía. En su caso, la especificación de las garantías especiales que se consignen para la emisión, así como la especificación de todos los requisitos legales necesarios para la adecuada formalización de tales garantías.

· Datos de la aplicación de los recursos. La especificación detallada del empleo que se pretende dar a los fondos que se vayan a tener con la emisión.

· Datos del representante y la asamblea. La designación del representante común de los obligacionistas y la aceptación del cargo, (generalmente lo es una casa de bolsa o un banco, o incluso una agrupación financiera), así como la declaración bajo protesta de la veracidad y autenticidad de los acontecimientos que se dan respecto a la celebración del asamblea de obligacionistas.


Formalizada en esta forma la declaración unilateral de voluntad, los consejeros que hayan sido autorizados para ello desarrollan, brevemente, expuesto, el siguiente itinerario:

· Impresión. Imprimen y suscriben las obligaciones.

· Inscripción. Las inscriben en el Registro Nacional de Valores (art. 208, LGTOC).

· Intermediación. Simultáneamente celebran un contrato, indispensable para la colocación de valores bursátiles, con algún intermediario (casa de bolsa) quien, para serlo, también debe tener inscrito en el Registro Nacional de Valores, un contrato de intermediación.

· Contratación. Por virtud de este contrato, la emisora y la casa de bolsa convienen los términos y las condiciones en que intervendrán cada una (comisión, desahogo de trámites administrativos, etc.).

· Depósitos. Las obligaciones se depositan físicamente en una institución para el depósito de valores (art. 57, LMV).

· Colocación. Concluidos estos cinco pasos (impresión, registro, intermediación, contratación y depósito), mediante el sistema de mercadotecnia, y propaganda y publicidad que decidan en concierto, tanto los autorizados por la emisora como el agente intermediario, siempre que tal sistema haya sido autorizado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (art. 5, LMV), y contenga resumidamente los datos del acta de emisión; pondrán a la venta las obligaciones.

La persona atraída por la publicidad, (ya que esta es una operación sostenida exclusivamente en los más simples mecanismos de la oferta y la demanda), ya sea por el tipo de interés ofrecido, por el plazo de amortización, por el tipo de garantía o por el prestigio del emisora, acudirá al domicilio de la casa de bolsa intermediaria que se haya señalado para ello en la publicidad y pagará el dinero correspondiente al número de obligaciones que desee adquirir. Contra su dinero recibirá, no las obligaciones en sí misma, porque como ya vimos, éstas se depositan en una institución para el depósito de valores, sino que reciben uno de dos documentos representativos:

· un certificado de compra emitido por la casa de bolsa intermediaria (es lo que sucede con más frecuencia), o

· una constancia no negociables de depósito emitida por la institución para el depósito de valores en que se ha dejado físicamente el documento.

De manera sucinta, la emisión de obligaciones consiste, por así decir, en la ayuda financiera que solicita una sociedad anónima al público general, compatible con el consentimiento de distintos individuos que aceptan prestarle por el atractivo que les representa el inetrés, el plazo, su prestigio o las tres cosas, mediante la entrega de una mínima parte de la gran suma de la emisora requiere.


29.2 REQUISITOS LITERALES Y CARACTERÍSTICAS

Las características documentales de la obligación son las siguientes:

· Deben ser nominativas, al igual que sus cupones.

· Deben emitirse en denominaciones de 100.00 pesos como mínimo, o sus múltiplos.

· El total de cada emisión no podrá ser mayor al total del activo neto de la emisora que aparezca en el balance levantado para la emisión. En contabilidad, el concepto de activo neto de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (art. 2012, LGTOC) se interpreta como capital contable; y por capital contable, se entiende el capital social totalmente exhibido sin pérdidas acumuladas y con utilidades capitalizadas.

· Aún cuando la garantía de la emisión sea hipotecaria, las obligaciones se considerarán bienes muebles, por lo que su titular podrá solicitar crédito contra la garantía prendaría que significa la obligación en sí misma.

· Cada obligación lleva adheridos cupones destinados a permitir el cobro de los intereses y el capital.

· Las acciones para el cobro de los cupones y de los intereses vencidos prescriben en tres años desde su vencimiento; y las acciones para el cobro de las obligaciones en cinco años desde los plazos estipulados para realizar la amortización.

· Finalmente, son aplicables a las obligaciones societarias los principios generales de la teoría general del título de crédito.

Las obligaciones deben reunir, como cualquier título de crédito, una cierta literalidad para que no pierdan su eficacia en tanto tales. Esa literalidad es la siguiente (art. 210, LGTOC):

· Denominación, objeto y domicilio de la sociedad.

· Importe del capital pagado de la emisora y el de su activo y pasivo según el balance practicado para la emisión.

· El importe de la emisión con expresión del número y valor de cada obligación.

· El número de la obligación con especificación de la serie a la que pertenece.

· El tipo de interés pactado.

· El término señalado para el pago del interés y el capital, así como los plazos y manera en que habrán de amortizarse.

· La especificación de las garantías especiales que se constituyan para la emisión con la expresión de su registro en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio.

· La firma de los administradores de la emisora que hayan sido autorizados al efecto.

· La firma del representante común de los obligacionistas.


29.3 ELEMENTOS PERSONALES

El mecanismo de la obligación societaria demanda la participación de cuatro entidades a saber:
· La sociedad emisora (la deudora).

· Los obligacionistas individualmente considerados (los acreedores).

· La asamblea de obligacionistas (colegio de acreedores).

· El representante común de la asamblea.

A cada elemento, le asisten y competen diferentes derechos y obligaciones. Brevemente veremos cada uno.

La Sociedad Emisora. En primer término, la sociedad deudora tiene el derecho de exigir la cantidad que ampara cada obligación, a partir del momento en que la adquiera algún interesado; en efecto, debe recibir la cantidad incorporada contra la entrega del título que la represente. Asimismo, le asiste el derecho elemental de todo deudor cambiario, consistente en que no debe pagar más de lo literalmente pactado, y exactamente en la forma convenida.

Su principal obligación es el pago del capital y el interés pactado, a cada obligacionista. Pero tiene, además, otras importantes obligaciones de no hacer, que aparentemente son contradictorias de la regla según la cual, los obligacionistas no son socios:

· La emisora no puede reducir su capital social sino en una proporción igual al reembolso que haga sobre las obligaciones emitidas.

· No podrá cambiar su objeto, domicilio o denominación sin el consentimiento del asamblea de obligacionistas.

· Durante la vigencia de la emisión, la sociedad deudora no podrá tomar ningún acuerdo que perjudique los derechos de los obligacionistas, derivados de las bases establecidas para la conversión.

Estas reglas de no hacer, de tono casi corporativo, no contradicen a la regla de que el obligacionista no es socio sino que están destinadas a procurar continuidad y estabilidad en las circunstancias y factores que reunía la sociedad emisora en el momento de la emisión, que podrían haber sido los principales atractivos de seriedad para los obligacionistas potenciales, y que, por tanto, su permanencia se debe proteger porque, de cambiar, tal vez también cambiaría el ánimo de las personas que en su momento estuvieron dispuestas a arriesgar su dinero prestando sólo a la sociedad, con diferencia de que ya no se podrán retractar. Con el único objeto de ilustrar lo que podría suceder si la emisora pudiera cambiar las bases de la conversión, su domicilio, su capital social, etc., después de la emisión, es decir, de no existir estas limitaciones de no hacer, simplemente diremos que se podría dar lugar a un gran engaño. Recordemos que uno de los principales factores de decisión en la compra de un obligación es el prestigio y la seriedad de la emisora.


Los Obligacionistas. Por su parte, los obligacionistas individualmente considerados tienen el derecho fundamental de participar con el carácter de acreedores en el crédito colectivo constituido a cargo de la emisora, para cuyo cobro, tanto de capital como intereses, deberán legitimar su calidad de propietarios y cumplir con las condiciones establecidas por el acta de emisión, ya que, en el momento de la adquisición, quedaron sometidos a ella. Respecto a las acciones judiciales que le asisten a cada obligacionistas, cabe precisar que tienen las que corresponden a cualquier acreedor cambiario (art. 228, LGTOC), las cuales pueden enderezar de forma individual excepto los siguientes casos:

· Cuando pretendan intentar acción por incumplimiento en las formalidades del acto emisión, por falta de pago de cupones vencidos.

· Por defectos en medidas conservatorias, no podrá intentar el interesado en lo individual, si el representante común ya promovió la acción correspondiente en favor de la totalidad de la asamblea (art. 223, LGTOC), supuesto en el cual deberán de litigar en consorcio, representados, justamente, por el común.


La Asamblea General. Es un órgano típico de representación y defensa de intereses comunes. Representa el conjunto de los obligacionistas y de las decisiones que adopten en su seno; y siempre que se tomen en los términos de ley, obligarán a los ausentes incidentes de forma similar a la asamblea de la sociedad anónima, al paso que, de acuerdo con la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, la Ley General de Sociedad Mercantiles la suple en materia de asambleas.

Deberá reunirse siempre que sea convocada por el representante común, por lo menos con diez días de antelación, mediante publicación en el Diario Oficial de la Federación y en uno de los periódicos de mayor circulación del domicilio de la emisora; en ella, deberán expresarse los puntos que se tratarán en la asamblea. Igualmente, puede ser convocada por el juez del mismo domicilio, cuando el representante común haya sido requerido para convocar a asamblea, por cuando menos el 10% del total de obligaciones y no lo haya hecho (art. 228, LGTOC).

La asamblea se considerará legalmente instalada en primera convocatoria si está presente un mínimo de la mitad de las obligaciones, y en segunda, con cualquiera que sea el número de las presentes. Las decisiones serán válidas cuando se aprueben por mayoría simple, excepto los siguientes cuatro casos en los cuales se requiere que esté presente el 75% de las obligaciones en circulación, y las decisiones las apruebe cuando menos la mitad de los asistentes, más uno (art. 220, LGTOC):

· Cuando trate de la designación de representante común.

· Cuando trate de la revocación de la designación del representante común.

· Cuando trate del consentimiento u otorgamiento de prórrogas o esperas a la emisora o de la introducción de cualquier otra modificación en el acta de emisión.

· La asamblea será presidida por el representante común y en ella, los obligacionistas tendrán derecho a tantos votos como les corresponda, computando ser un voto por cada obligación de las de menor denominación que se hayan emitido.


El Representante Común. Este elemento, de máxima importancia en el desarrollo de los negocios de los obligacionistas, es el representante de la totalidad de los acreedores constituidos en asamblea o individualmente; es decir, es el representante del colegio de acreedores. Puede ser obligacionistas o no, pero en la práctica generalmente funge como tal un agente intermediario; por ejemplo, una casa de bolsa aunque también es frecuente que lo sea un banco porque, en efecto, está autorizado para ello.

El representante común es designado, por la propia sociedad emisora, desde el momento de la protocolización del acta de emisión, pero una vez aceptado y protestado su cargo, el representante puede ser designado o removido por la propia asamblea de obligacionistas; igualmente, puede ser designado por los representantes ordinarios o especiales del banco nombrado en su caso, para desempeñar tal cargo. Es importante decir que en función de que los principales beneficios y ventajas de la emisión de obligaciones, en tanto que operación de financiamiento, son en favor de la sociedad emisora, la retribución del representante común, todos los gastos del emisión y todos aquellos costos que sean necesarios para el ejercicio de las acciones conservatorios de los derechos obligacionistas son a cargo de la sociedad emisora (art. 226, LGTOC).

Las responsabilidades del representante común se pueden discriminar en las siguientes tres categorías (art. 217, LGTOC):

· Comprobación. Radica en la responsabilidad de constatar la fidelidad del balance de la emisión; la existencia de los contratos en cuya virtud se hayan propalado la adquisición de los bienes para los cuales haya sido necesaria la emisión de obligaciones; el debido perfeccionamiento de la garantía; la existencia y verdadero valor de los bienes dados en prenda o hipoteca como garantía de la emisión.

· Administración. Consiste en la inscripción del acta de emisión en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio; la recepción y conservación de los fondos relativos al pago de los bienes adquiridos o de los costos de construcción de inmuebles, cuando los fondos del emisión estén destinados a ello; y la asistencia y supervisión de los sorteos de amortización de obligaciones, en caso de estar pactada.

· Representación. Se compone de las siguientes atribuciones: la autorización de las obligaciones emitidas; la convocatoria y presidencia del asamblea de obligacionistas; la ejecución de la resoluciones que tome ésta; la asistencia a las asambleas generales de accionistas de la emisora con objeto de recabar información que requiera para el buen ejercicio sus funciones; y el otorgamiento, en nombre del asamblea de obligacionistas, de los documentos y contratos que lleva celebrar esta con la sociedad emisora.


29.4 LAS OBLIGACIONES CONVERTIBLES

Hemos podido apreciar que el titular de una obligación no tiene derechos de socio en la asamblea de accionistas de la emisora porque este título no le confiere tale status; sin embargo, si lo puede llegar a tener si las obligaciones dejan de ser lo que son y pasan a "convertirse" en otra cosa, a saber: en acciones propiamente dichas. Esta posibilidad, existe en nuestro sistema jurídico, y se actualiza si desde el acta de emisión, la sociedad anónima le ofrece al público que sus obligaciones serán convertibles, es decir, si desde su origen son emitidas en condiciones de obligación convertibles. Sin duda, dentro de otras múltiples ventajas, esta oferta hace que tal obligación le resulte al público un papel mucho más atractivo que la obligación simple y, por lo mismo, le permite captar más rápidamente los recursos deseados.

Las sociedades anónimas que emiten obligaciones convertibles deben insertar, en lo conducente, dentro de la respectiva declaración unilateral, los siguientes requisitos, además de los que ya mencionamos en el caso de las obligaciones simples; además, a estos mismos requisitos obedecerán la emisión, la circulación y la conversión de las obligaciones convertibles (art. 210, LGTOC):

· Se debe precisar el plazo en el cual podrá ejercitarse el derecho a la conversión.

· Se deben tener listas tantas acciones como vaya a requerir la conversión.

· La conversión será siempre a solicitud expresa del obligacionista.

· En la conversión, no es aplicable el derecho de tanto que corresponde a los socios originales para el aumento de capital.

· Las acciones que no se conviertan serán canceladas por notario público, en presencia del representante común y del presidente del consejo de administración.

· Las acciones convertibles no podrán colocarse abajo de la par, es decir, no podrán colocarse en un precio inferior al literal.

· Los gastos de la emisión y la colocación de las obligaciones se amortizarán durante la vigencia de la misma.

· Durante la vigencia de la emisión, la emisora no tomará ningún acuerdo que perjudique los derechos de los obligacionista que deriven de las bases establecidas para la conversión.

· Siempre que se utiliza el término capital autorizado deberá ir acompañado de las palabras para conversión de obligaciones en acciones.

· Anualmente, y dentro de los cuatro meses siguientes al cierre del ejercicio, se protocolizará la declaración que formule el consejo de administración, indicando el monto del capital suscrito mediante conversión de obligaciones en acciones y las inscribirá de inmediato en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio.

Una vez que la obligación convertible se transmuta en acción, el obligacionista deja de serlo y pasa convertirse, a su vez, en accionista; es decir, en socio, y en consecuencia, le serán aplicables al nuevo título las reglas especiales que como título de crédito, son privativas de la acción.











29.5 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN

1. ¿Qué es una Obligación Societaria?

2. ¿Cuál es la utilidad de una Obligación Societaria?

3. ¿Qué datos debe contener el acta de la asamblea extraordinaria de la sociedad anónima que decide hacer una emisión de Obligaciones?

4. ¿Qué intinerario se debe seguir para la emisión de Obligaciones?

5. ¿Qué características documentales debe reunir una Obligación Societaria?

6. ¿Qué requisitos literales debe reunir una Obligación Societaria?

7. ¿Cuáles son los elementos personsales que intervienen en una Obligación Societaria?

8. ¿Cuáles son las obligaciones de la Sociedad Emisora?

9. ¿Qué es un Obligacionista?

10. ¿Qué es el Representante Común?

11. ¿Cuáles son las responsabilidades del Representante Común?

12. ¿Qué es una Obligación Convertible?
























[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 292.

XXVII ACCIÓN SOCIETARIA

La acción de la Sociedad Anónima es principalmente un título corporativo y, de manera subsidiaria, uno de crédito, porque si bien fue formulada para ser lo primero, su diseño tuvo que adoptar algunas de las características típicas del segundo para cumplir con dicha función principal; luego, su estudio, como el título corporativo por excelencia que es, corresponde al desarrollo al derecho societario y no al cambiario. Sin embargo, toda vez que su desarrollo societario trasciende de diversas formas a otros títulos, como la obligación; porque tiene una clara participación en varias operaciones crediticias muy difundidas, como las bursátiles, y por que, ya se dijo, su carácter cartular, en tanto que documento, es similar a la de los títulos de crédito propiamente dichos; analizaremos sus elementos más importantes, no desde el punto de la empresa sino de la teoría cambiaria[1].







28.1 MONTAJE DE SU FUNCIONAMIENTO.

La acción es un título de crédito en la medida en que:

· Es el documento necesario para ejercitar los derechos literales consignados en ella (art. 5, LGTOC);

· En la medida en que, aunque no de manera cambiaria sino corporativa, está destinada a circular (art. 6, LGTOC y 130 y 131, LGSM); y

· En la medida en que es un documento literal, el cual incorpora derechos --no idénticos a los de la letra, cheque y el pagaré--.

La acción es y debe ser, un título seriado, ya que al ser una parte representativa del capital social de una sociedad anónima, debe generarse en el mismo acto, las acciones. Asimismo es y debe ser un documento registrable, porque desde 1983 toda las acciones de la Sociedad Anónima deben ser nominativas y, en consecuencia, todas deben inscribirse en el libro respectivo de acciones que la empresa lleve al efecto (art. 128, LGTOC).

La existencia de una acción se origina en uno de los más interesantes negocios mercantiles, la constitución de la sociedad anónima. Para su perfección es necesario fundar el capital social, el cual sólo puede representarse, precisamente, por acciones; debe señalarse que una acción también puede crearse a posteriori de la constitución de la sociedad: cuando se aumente el capital de una sociedad anónima ya constituida (art. 132, LGSM); pero, las ulteriores guardan con las primeras la irreductible identidad de que ambas pertenecen a la misma sociedad y representan el mismo capital.

Por virtud de la constitución de una sociedad anónima (siempre en una escritura pública llamada por algunos contratos social y por otros convenio acta de constitución), simultáneamente, se da origen a dos centros de imputación interdependientes, a saber: por una parte, se da vida a una nueva persona moral, y por otra, se crean los status personalísimos de socio, de cada uno de los fundadores; en ambos casos como consecuencia ipso iure a la firma de la constitución. El vínculo de unión entre la nueva persona moral y sus fundadores, es decir, el eje a través del cual los socios ejercitan sus derechos en tanto que tales y la sociedad se lo reconoce de igual forma, se materializa en la acción.

Se puede observar que, para ejercitar uno de los derechos más importantes contenidos en el título --el cobro de dividendos-- es necesario exhibir y entregar otro título accesorio denominado cupón, el cual igualmente es literal e incorporado. Y también existen otros títulos de crédito que o son accesorios de la acción, como el cupón, o son subtipos de la acción societaria ordinaria, pero cuya difusión es mucho menor porque su utilidad sólo es para negocios singulares y especializados y consecuentemente son raros en la práctica. Mencionamos entre ellos a los bonos de fundador (arts. 106, 107 y 108, LGSM), las acciones de goce (art. 136, fracc. IV, LGSM), las acciones de trabajo (art. 114, LGSm) y finalmente, a un título emparentado con acción el cual, por su importancia en el momento de presentarse, será objeto de estudio por separado: la obligación societaria.


28.2 ELEMENTOS PERSONALES. Obligaciones y Derechos.

Los elementos personales que participan en el juego de relaciones jurídicas establecidas con ocasión de una acción societaria sólo corresponden una a dos categorías:
· por una parte, la sociedad, que es la emisora (suscriptora) de la acción y por lo tanto, la deudora de los derechos literales en ella consignados;

· y por otra los socios, que por definición debe ser más de uno y que en función del título son los acreedores de la sociedad.

Después de la emisión de acciones --con la que se creó la nueva sociedad-- la sociedad anónima actúa, respecto de sus socios, como una deudora no sólo pasivas sino cautiva, ya que el cumplimiento de sus obligaciones lo realiza, precisamente, por el sometimiento y obediencia que existe en ella hacia sus acreedores constituidos en asamblea (art. 178, LGSM). Dicho de otra forma, la sociedad anónima se creó gracias a las personas a las cuales quedó sometida y a las que, precisamente, les deben los derechos incorporados en la acción.

Por virtud de la acción, los accionistas tienen acceso tanto a los derechos contemplados por la Ley General de Sociedades Mercantiles, como los que establezcan los estatutos de cada sociedad. Dichos derechos son:

· Un voto por acción en los recuentos y en las votaciones para la toma de resoluciones en asamblea (arts. 113, 189 y 190, LGSM).

· A los dividendos por distribución y utilidades netas por repartirles, que se pueden cobrar al cierre de cada ejercicio social o antes si se entregan anticipos, en ambos casos, siempre que haya utilidades (arts. 113 y 127, LGSM).

· La reintegración del valor nominal de cada acción y del remanente del haber social, en proporción al importe exhibido por el socio en el momento de la liquidación (arts. 89, 117, 137, 247, 248 y 249, LGSM).

· Al derecho de tanto en la suscripción de nuevas acciones únicamente en el aumento del capital (art. 132, LGSM). Es importante destacar que, contra lo que piensan algunos empresarios con escasa información, a no ser que los estatutos lo prevengan de manera expresa (art. 130, LGSM), los socios de la sociedad anónima no tienen derecho de tanto en la compra de las acciones que venda otro socio, lo que es entendible en la medida en que se trata de una sociedad, precisamente, anónima en la cual la persona carece de importancia y lo que importa es su capital.

· El cobro del derecho o cuota de retiro que tiene cada socio, cuando votó en contra de la resolución adoptada por la asamblea (art. 206, LGSM).

· El valor de venta de cada acción, cuando el socio la vende a un tercero, quien por ello pasa a convertirse, una vez anotado el cambio en el registro de acciones nominativas, en el socio que tendrá derecho a todo lo anterior.

La legitimación del accionista, indispensable para el ejercicio de cualquiera de estos derechos, se realiza por el sistema de registro. La sociedad sólo considerará como dueño de la acción, a aquel que aparezca inscrito como tal en el libro de acciones nominativas, que se debe llevar, a fin de controlar las acciones que no sean al portador (art. 129, LGSM).

Cabe señalar que desaparecieron de nuestro derecho las acciones al portador y sólo subsisten las nominativas, por tanto el registro, como requisito de legitimación, es necesario en todo caso. Acerca de este particular es importante mencionar dos posibilidades:
· el socio se puede hacer representar legal o estatutariamente para el ejercicio de los derechos arriba listados (art. 192, LGSM); y

· puede depositar sus acciones en una institución de crédito o ante un notario para efectos del ejercicio de alguna acción judicial cuando se infraccione algunos de tales derechos (art. 205, LGSM).

Por su parte, el título accesorio de la acción, denominado cupón, concede al dueño de la acción --título principal-- el derecho de cobrar los dividendos que la sociedad haya rendido en el ejercicio (art. 127, LGSM). Si bien, cabe recordar que cuando una acción está embargada y endosada en prenda, el depositario/endosatario es quien tienen derecho de cobro de los dividendos porque éstos, en el embargo, están destinados a garantizar el cumplimiento de la prestación litigiosa.


28.3 REQUISITOS LITERALES DE LA ACCIÓN
Y OTROS TÍTULOS SOCIETARIOS


Hay sociedades anónimas que, por las particulares necesidades de sus accionistas o por el enorme número de éstos, emiten una gran cantidad de acciones, a grado tal que algunas llegan a tener miles; ésta es incluso --la captación anónima del capital del público-- su vocación original. Lo anterior significa que el accionista que tuviera número importante de acciones debería transportar y custodiar un enorme paquete de papeles en cada operación en la cual fuera necesario exhibirlas.

Por está razón, dentro de otras, la Ley General de Sociedades Mercantiles establece que las acciones estén legítimamente representadas por otros títulos más, que, ficticiamente, incorporan a las acciones cuyos números aparecen en su texto. Estos documentos que pudiesen clasificarse como títulos representativos de otros títulos, se denominan, precisamente, títulos de acciones.

Por otro lado, cuando una sociedad está recién constituida, el trabajo y el tiempo de oportunidad que implica el diseño e impresión de las acciones, generalmente, ocupa un lugar secundario, en relación a los trámites y obligaciones, que, de manera principalísima, deben agotar los administradores y socios en el arranque de la sociedad anónima que acaba de nacer. Por este motivo, entre otros, la Ley General de Sociedad Mercantiles permite que a partir de la constitución o de su modificación y durante un año contado desde ocurridas éstas, se puedan expedir y manejar títulos provisionales que representen a las acciones, los cuales deberán canjearse, por los títulos definitivos, en su oportunidad, y que durante ese tiempo permitirán al socio ejerce los derechos que les correspondan a las acciones que suscribió, como si exhibiera las acciones mismas. Tal título se denomina certificado provisional.

Si, tanto el título como el certificado provisional manifiestan una clara vocación representativa (representan a las acciones) y obvian su exhibición y manejo, es entendible porque uno y otro exigen los mismos requisitos literales. A este respecto cabe la siguiente precisión: aún cuando, la Ley General de Sociedades Mercantiles no determina que requisitos debe reunir cada acción, sino que se limita a establecer los referidos a los de los certificados provisionales y los títulos (art. 125, LGSM), es práctica común que cuando se pretende emitir acciones --lo cual no es posible porque sólo pueden expedir títulos o certificados-- la literalidad inserta en ellas es la misma establecida para los títulos y los certificados. Esto se debe a que la Ley General de Sociedades Mercantiles dispone que los títulos de las acciones y los certificados provisionales podrán amparar una o varias acciones (art. 126, LGSM); es decir, por interpretación extensiva debe entenderse que por ser las acciones mismas, tanto los títulos como los certificados provisionales deben reunir la misma literalidad, con el entendido de que en presencia de una acción (no del título), como tal debe considerarse no una acción sino un título.

Así la literalidad; un breve extracto de los estatutos que estos títulos deben de reunir en su texto es la siguiente (art. 125, LGSM):

· El nombre y demás datos generales del socio.

· La denominación y demás datos generales de la sociedad.

· La fecha de constitución y del registro en el Registro Público de la Propiedad y el Comerciocon sus datos de inscripción.

· El importe del capital social y el número total y valor nominal de las acciones, pero en atención a lo siguiente:

§ El valor de cada acción, pue nuestro derecho societaro autoriza la acción sin valor nominal.

§ La especificación de las series que integran el capital con el monto y el número de acciones que representar cada una.

§ El monto del valor de la acción que ya haya sido cubierto por el socio o la indicación de ya haberlo pagado totalmente.

§ El número de la serie a que pertenezca la acción, así como el número de la acción misma, con la indicación del número de acciones que integren cada serie.

§ Los derechos y las obligaciones impuestos por los estatutos al tenedor de la acción.

§ La firma autógrafa de los administradores que conforme a los estatutos deban suscribir el título o el certificado provisional.

§ Los demás datos que, conforme a los estatutos, deben aparecer en los títulos o los certificados.

Por cuanto se refiere a la literalidad que deben reunir los cupones, la Ley General de Sociedades Mercantiles no establece reglas especiales, como tampoco las establece para los bonos del fundador y otros títulos societarios. Sin embargo, en la práctica, se acostumbra escribir en cada cupón el texto siguiente:

· El número que le corresponde en la serie de cada acción, pues generalmente cada una tiene varios cupones.

· El número de cupones de cada acción.

· La cantidad en dinero a la que dará derecho en concepto de dividendo.

· También debe tener inscrito el nombre del socio.


28.4 TRASMISIÓN DE LAS ACCIONES. El Endoso

La Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito establece que la acción societaria se regula de acuerdo con la Ley General de Sociedades Mercantiles y en lo no previsto por está por la ley cambiaria. Ahora bien, toda vez que la trasmisión de acciones está largamente organizada por la propia Ley General de Sociedades Mercantiles, su operación no siempre obedece a reglas típicamente cambiarias sino societarias o corporativas. Veamos algunas de estas reglas:

· La sociedad anónima considerará dueño de la acción sólo a aquel que aparezca inscrito como tal en el libro de acciones; se haya transmitido la acción o no.

· Como la transmisión de una acción consiste en un negocio cambiario, además de corporativo (se está transmitiendo un derecho incorporado y literal), la acción además del registro, debe contar en su texto con un endoso.

· En razón de que la Ley General de Sociedades Mercantiles no establece la forma que debe tener el endoso, es la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, por la regla de supletoriedad de su artículo 22, la que debe seguirse, en cuanto a sus formalidades se refiere, el cual de acuerdo a las reglas antes vistas resultan en un endoso en propiedad.

· La excepción del derecho societario es la misma que en el cambiario, es decir, se permite la transmisión por medio distinto del endoso, siempre que se anote en el título de la acción (art. 131, LGSM), de lo contrario surtirá efectos de cesión ordinaria (art. 37, LGTOC).

· Subsecuentemente al endoso –ya que éste siempre debe ser primero—se realiza el registro del nuevo tenedor, a lo cual queda obligada la sociedad, por la simple petición de registro del nuevo socio.

· Finalmente, es importante tener presente que en materia de transmisión de acciones existe lo que se conoce como veto estatutario de venta. Éste consiste en que, de preverse en los estatutos, el consejo podrá tener la facultad de negar la transmisión (art. 130, LGSM), cuando el socio potencial o el negocio de compraventa potencial no reúna las condiciones que la asamblea haya requerido.


28.5 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN
1. ¿Por qué una Acción Societaria es un Título de Crédito?

2. ¿Qué elementos personales participan en una Acción Societaria?

3. ¿Qué derechos confiere a un accionista una Acción Societaria?

4. ¿Cuáles son los requisitos literales que debe contener una Acción Societaria y un certificado provisional?

5. ¿Cuáles son los requisitos literales que debe contener un cupón de una Acción Societaria?

6. ¿Qué reglas se deben seguir en el endoso de una Acción Societaria?


















[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 280.

martes, octubre 11, 2005

XXVII CHEQUE

27.1 MONTAJE DE SU FUNCIONAMIENTO

Junto con la letra de cambio el cheque es el más importante de los títulos de crédito triangulares, así llamados porque su perfección requiere la participación de tres elementos personales. Es tan cercana esta similitud entre el cheque y la letra que, incluso, algunas legislaciones, fundamentalmente, la inglesa y la estadounidense, otorgan al cheque la categoría de una “letra de cambio girada contra un banco”. Esta clara similitud, respecto a la triangulación de los elementos personales, resulta ser la única, porque las otras características de identificación del cheque y la letra de cambio son por completo diferentes[1].
El cheque es el título que permite al librador –emisor—disponer del dinero de su propiedad (art. 175, LGTOC), depositado en la cuenta de un banco, el cual, para entregar el dinero, exige al beneficiario que se identifique como acreedor de esa cuenta, precisamente, con la exhibición del cheque. En el cheque no hay para el banco, como para el girado en la letra, alternativas ni opciones (aceptación) en el sentido de que la existencia de la obligación queda a su estricta discreción. En efecto, en el cheque, el banco librado tiene la obligación simple de pagar, toda vez que el dinero que tiene en depósito no es de su propiedad sino que, pertenece al librador, quien decidió utilizarlo para pagar al beneficiario que se presente en el banco a cobrar el cheque.

De acuerdo con este cuadro, podemos colegir las siguientes reglas particulares del cheque:

· El banco librado no está obligado con el beneficiario sino con su cliente (el librador/cuentahabiente), y no en los términos del cheque sino en los de un contrato de cuenta corriente de cheques firmado entre los dos; luego, para el desarrollo del cheque es indispensable que previamente se haya celebrado un contrato entre el banco y su cliente.

· Para pagar al beneficiario, el banco no utiliza su dinero sino el del librador, que éste previamente depositó en cuenta; luego, para el pago es indispensable que con antelación se hayan depositado los fondos necesarios para cubrirlo.

· El banco no paga, ya sea porque en la cuenta no haya fondos suficientes, o por alguna razón que el banco esgrima en su favor.

· La obligación del pago cambiario no se localiza en el banco, sino en el librador, pero su cumplimiento no se da como en la letra de cambio o en el pagaré en el acto físico de entregar dinero, sino en el acto de previo depósito en cuenta de los fondos suficientes para que el banco pueda cubrir el o los cheques que se le presenten.

· Lo más que puede exigir el beneficiario al banco es que cumpla con el contrato que suscribió con el librador, pero no puede obligarlo a nada desde el punto de vista cambiario, y, en general, carece de acción en contra del banco por virtud del título mismo; sólo podrá repercutir contra aquel de quien tomo el título.

· En el cheque existen tres relaciones diferentes pero complementarias:
Ø Una relación eminentemente cambiaria entre el librador y el beneficiario.

Ø Una relación puramente contractual entre el banco librado y su cliente (el librador).

Ø Una relación puramente circunstancial entre el beneficiario y el banco librado que no se deduce del interés que puedan tener el uno en el otro, sino de que es la única forma de cumplir un contrato (por parte del banco) y de poder cobrar la cantidad debida (por parte del beneficiario); circunstancia que es coincidente, para los dos, en tiempo y espacio.

La única relación cambiaria es la que existe entre el beneficiario y el librador (cuentahabiente).


27.2 REQUISITOS PARA EL LIBRAMIENTO

Para librar un cheque se deben cumplir tres requisitos:

· Sólo se puede librar contra una institución de crédito autorizada para ello (arts. 46 y 175, LGTOC).

· Sólo lo puede librar la persona que tenga celebrado un contrato de depósito de dinero a la vista en cuenta corriente de cheques, con el banco librado (arts. 58 y 175, LGTOC).

· Sólo se puede librar cuando el librador tenga fondos suficientes en su cuenta (art. 175, LGTOC).


27.3 REQUISTOS LITERALES

Como todo título de crédito, el cheque debe cumplir con una cierta formalidad en su texto; de lo contrario, no surte efectos como tal. Igualmente que todos los títulos, el cheque tiene requisitos indispensables porque en su ausencia pierde eficacia, y otros que no son indispensables porque, en caso de omisión, la ley los presume. Sus requisitos son los siguientes (art. 176, LGTOC):

· La mención de ser cheque, inserta en el texto del documento. En razón de que la ley no establece presunciones en caso de omisión, la ausencia de esta mención acarrea la ineficiencia del cheque como tal. La posibilidad de que esta mención no aparezca en un cheque es mínima, pues generalmente son los propios bancos los que proporcionan a los cuentahabientes los talonarios de cheques.

· El lugar y la fecha en que se expide. La omisión del primer requisito es suplida por el artículo 177 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito: se entenderá como lugar de expedición el que esté indicado junto al nombre del librador o el indicado junto al nombre del banco librado; pero si no apareciera ninguno de éstos se entenderá que fue expedido en el domicilio del librador.

Respecto a la fecha de expedición hay tres posibilidades, a saber: que aparezca la fecha de emisión real, que aparezca una fecha posterior, es decir, que se antedate, y que no aparezca fecha.

· La orden incondicional de pagar una suma determinada de dinero. Este requisito no está suplido por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, por lo que su omisión acarrea la ineficiencia del cheque. No obstante, cabe aquí también precisar que la orden incondicional no deriva de que así se especifique, sino que carezca de condiciones. En torno a este requisito caben tres importantes acotaciones:

Ø Por una parte, la claridad de esta disposición permite que el cheque pueda ser emitido al portador, pues no establece la obligación de designar la persona a la que habrá de hacerse el pago, razón por la cual el cheque puede ser expedido, incluso, a nombre del mismo banco librado.

Ø Sólo por lo que se refiere a las responsabilidades del banco, en el cheque, no se aplican las reglas de la letra de cambio y el pagaré, respecto de su emisión en moneda extranjera. En efecto, a diferencia de aquellos dos, en el cheque, debe hacerse un depósito previo que en él mismo (el acto de depósito) está sujeto a las reglas del depósito de dinero que organiza.

Ø No obstante que el cheque es un instrumento cambiario típicamente de pago y no de crédito, y a pesar de la orden incondicional establecida, no debe entenderse que el cheque tiene por estos motivos, en el sistema mexicano, poder liberatorio, pues tal corresponde sólo a la moneda del Banco de México.

· El nombre del librado. Este requisito se refiere a la especificación del banco en que el librador ha depositado su dinero y que, por lo mismo, es el que tiene la obligación no de hacer, sino de realizar el pago; por tanto, es a éste al que el beneficiario debe acudir a cobrar. La posibilidad de que un cheque no contenga el nombre del librado es impensable, ya que son los propios bancos, los que imprimen y proporcionan los talonarios.

· El lugar de pago. Este requisito no es indispensable para la eficacia del cheque porque su omisión está suplida por la ley. En efecto, a falta de indicación del lugar de pago se entenderá como tal el indicado junto al nombre del banco librado; en su defecto, se entenderá pagadero en el domicilio de su principal establecimiento (art. 177, LGTOC). Ahora, como para brindar un mejor servicio, los bancos tienen múltiples sucursales, por lo que de no estipularse lugar de pago, éste debe hacerse ya sea en la matriz o en la oficina central de zona, toda vez que éstos son los establecimientos principales de cada región; pero la realidad es otra. En la práctica, el cheque indica la ciudad de la sucursal en la cual el cuentahabiente tiene su dinero a fin de que sea en ella o en cualquier otra de la misma ciudad, donde se dirija el cobro en ventanilla y se puedan computar dos de los cuatro plazos de presentación que regula la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito; es decir, esta regulación es solo para los cobros en ventanilla, ya que cuando el cheque no se cobra en efectivo sino que se deposita, el depósito se puede hacer en cualquier ciudad, gracias al servicios de compensación, si bien deberá causar la comisión correspondiente al transporte de dinero de un lugar a otro.

· La firma del librador. Como manifestación de la voluntad por excelencia en la contracción de las obligaciones cambiarias, la falta de este requisito no está suplida por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito y de presentarse acarrea, indefectiblemente, la ineficiencia del cheque.


27.4 ELEMENTOS PERSONALES. Obligaciones y Derechos.

Por estar soportada en dos diferentes tipos legales de relación (la contractual y la cambiaria), su mecánica de pago genera en el cheque muchas peculiaridades, las cuales nos obligan a estudiar por separado, las obligaciones y derechos que le asisten a cada uno de sus tres participantes, según sea su origen, es decir, si provienen de una relación cambiaria o de una contractual y de acuerdo con los caracteres de cada tipo.

El Banco Librado. Responsabilidad exclusivamente contractual. En primer lugar, el banco librado está obligado a obedecer la orden de pago contenida en el cheque, siempre que el acto de cobro reúna los requisitos necesarios para ello, los cuales son:
· Desde luego, el beneficiario debe exhibir y entregar el cheque contra el pago (arts. 129 y 196, LGTOC).

· El librador debe tener cuenta en el banco en pleno funcionamiento, es decir, no debe haberla abandonado (art. 175, LGTOC).

· Precisamente, en esa cuenta, y no en otra aunque pertenezca al mismo librador y esté radicada en la misma sucursal, debe haber fondos suficientes para efectuar el pago (art. 184, LGTOC).

· El pago del cheque no se debe haber suspendido de manera voluntaria, judicial, legal o administrativa (arts. 45, 185, 188, 192 y 194, LGTOC).

· La firma que aparece en el cheque debe ser la registrada en el banco como la del titular de la cuenta, y su texto no debe presentar alteraciones evidentes (art. 194, LGTOC).

· En caso de que se vaya a cargar la cuenta de cheques, pero no mediante la emisión de un cheque, sino cuando un tercero va a hacer disposiciones sobre ella, el tercero debe aparecer autorizado por el titular en los registros especiales que para ello lleve el banco.

· El pago sólo se efectuará si el cheque se cobra dentro de los plazos legales de presentación (art. 181, LGTOC). Si transcurren dichos plazos y el beneficiario no se presenta e intenta cobrar después de cumplidos, el banco está obligado a pagar siempre que haya fondos suficientes en cuenta (art. 186, LGTOC).

· Igualmente, debe pagar a pesar de que con posterioridad a la emisión del cheque, sobrevenga la muerte o la incapacidad del librador; una vez más, siempre que haya fondos suficientes (art. 187, LGTOC).

En caso de que a pesar de que todos estos requisitos se cumplan, el banco se niegue a hacer el pago, quedará obligado con su cliente –no con el beneficiario—a resarcirle los daños y perjuicios que su negativa le cause, monto que nunca será menor a 20% del valor del cheque (art. 184, LGTOC).

Durante el pago que el banco realice en ventanilla, debe igualmente verificar la legitimidad del beneficiario en los términos de la teoría general del título de crédito, para lo cual tan solo en ese momento, y tan solo en el caso de esta forma de pago, asume las facultades y responsabilidades de verificación (identificación del beneficiario, de una serie de endosos no interrumpida, etc.) que, en materia cambiaria, sólo corresponden al principal obligado (art. 39, LGTOC) no obstante que, el banco no es ni obligado ni responsable, sino solo el pivote de pago de la mecánica triangular del cheque.

El Beneficiario. Plazos de presentación. Diferentes formas de cobro y depósito. En el cheque, al beneficiario le asiste el derecho cambiario por excelencia, a saber, el cobro; el cual debido a su estructura triangular, no se le exige al emisor, es decir, no se le cobra al deudor, sino al banco, el que no paga con dinero propio sino, precisamente, con el del deudor. Pero aquel no solo tiene este derecho fundamental sino también otros de menor importancia, así como otras tantas obligaciones en cuanto a forma y presentación. Dentro de éstas, la más importante consiste en que el cheque debe presentarse para su cobro dentro de ciertos términos fatales, pues de lo contrario, se aplican graves sanciones a la negligencia, por ejemplo:
· Si el librador prueba que durante el plazo en el cual, el cheque se debió haber presentado él tenía en su cuenta, fondos suficientes para cubrirlo, el beneficiario perderá la acción cambiaria directa (art. 191, LGTOC).

· De ser así, el beneficiario también pierde, la posibilidad de denunciar, con resultados, el nuevo tipo de libramiento de cheque en descubierto que regula el Código Penal, ya que la existencia de fondos durante el plazo obligatorio es una excluyente de su tipificación.

· El beneficiario pierde el derecho de ejecutar su deuda por la vía cambiaria y el cheque dejará de serlo para convertirse en un documento privado, idóneo sólo para probar la existencia de una deuda mercantil.

Los plazos de presentación enunciados, es decir, los términos en los cuales el tenedor debe cobrar el cheque para no incurrir en estas sanciones, son los que dispone el artículo 181 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito:

· 15 días naturales después de su fecha, si se cobra en la misma ciudad en que se emitió.

· Un mes si se cobra en una ciudad distinta a aquella en la cual se emitió, siempre que ambas estén localizadas en territorio nacional. En la práctica, los bancos no aplican la regla de un mes sino la de 30 días calendario.

· Tres meses si se cobra en México, pero se emitió en el extranjero.

· Igualmente, tres meses si se cobra en el extranjero, pero se emitió en México, siempre que las leyes del país del pago no establezcan un plazo diferente, caso en el cual deberá presentarse en ese plazo.

Es de utilidad recordar que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha interpretado que estos plazos se inician un día después de la fecha del cheque, y no a partir de ella. En la práctica, se constanta que algunos comerciantes temerosos de que el cheque no tenga fondos acuden inmediatamente al banco a presentar el cheque “el mismo día de su emisión” no obstante que el librador tiene obligación de tener fondos sólo a partir del día siguiente.

Además de los plazos legales de presentación, debe tenerse presente que existen cuatro formas de pagar un cheque en función del lugar y la forma del cobro:

· En ventanilla. Para poder realizar el cobro de esta forma, la cual a pesar de ser la más antigua, ya no es la más frecuente, el tenedor debe cobrar el cheque en la misma ciudad que indique su texto (art. 180, LGTOC), de lo contrario, la ventanilla no pagará, a no ser que se trate de un cliente de una cuenta o una sucursal especiales por su monto, antigüedad o conocimiento directo. Es decir, un cheque puede cobrarse en una ciudad diferente a la de su expedición, pero para hacerlo en ventanilla debe ser en la misma ciudad de su emisión.

· Por depósito en cuenta. Además de poderlo hacer en ventanilla, un cheque se puede cobrar de otra forma que, incluso, es la más usual en la mayoría de los medios empresariales: su depósito en la cuenta, sea de cheques o de otro tipo, que el beneficiario tenga abierta en cualquier banco. Para que el cobro se pueda realizar, es necesario que el depositante endose cada cheque al banco en el cual tenga su cuenta.

· Por depósito para abono en cuenta. Cuando una persona deposita en su cuenta un cheque y no lo endosa, pero lo deposita para abono mediante una ficha en la cual se identifican los números y las características tanto de la cuenta como del cheque, entonces el banco lo puede cobrar en compensación, sin necesidad del endoso ni de otros medios de legitimación.

· Por depósito de remesa. Esta particular denominación (remesa o cheque foráneo) se aplica al cheque emitido en una ciudad distinta a aquella en la cual se deposita.

El librador. Obligaciones y sanciones. El librador es el eje central de las obligaciones que se desarrollan en el cheque. Por una parte, está obligado cambiariamente con el beneficiario y, por otra, lo está, pero contractualmente, con el banco. En ambos casos el acreedor sólo podrá intentar las acciones inherentes a la relación jurídica que sostenga con el librador.
En estas condiciones, las obligaciones fundamentales del librador se pueden reducir a dos: el depósito y el pago, respecto de las cuales el acto de hacer más trascendente es, por supuesto, tener fondos suficientes en su cuenta (art. 184, LGTOC), porque con ellos cumple simultáneamente, por una parte, con el pago cambiario del título y, por otra, con el compromiso contractual de mantener fondos en cuenta. Si el librador no cumple su obligación de tener fondos, el banco no paga, pero no por eso incumple; simplemente, dio seguimiento al contrato celebrado con el librador.
El incumplimiento de la principalísima obligación del librador, de tener fondos suficientes en cuenta para cubrir los cheques que expida, ante la que otras obligaciones son insignificantes, puede acarrearle dos tipos de sanciones de máxima trascendencia, la una del orden ejecutivo cambiario y la otra, dependiendo de su ánimo de engaño, de orden penal, que por lo mismo puede incluso, privarlo de su libertad.


27.5 EL PAGO CON CHEQUE, Y EL PAGO DEL CHEQUE

En el cheque, debemos distinguir dos momentos diferentes cuya categoría jurídica es de la misma magnitud pero con distintas consecuencias, necesariamente, subsiguiente la una de la otra:

· el acto de entrega del cheque mediante el cual el librador, forzosamente, está pagando una prestación; y

· el acto de cobro que el beneficiario realiza en el banco librado, sólo hasta el cual recibe dinero en efectivo.

En el derecho mexicano, el cheque es el título que, por excelencia, requiere una provisión previa para poderse emitir, por ello, el librador y el tomador tiene la convicción de que el cheque librado efectivamente está cubierto. Cuando se entrega un cheque en pago de un beneficio patrimonial –que por lo demás es la única razón por la que se entrega -- no se documenta una deuda a futuro sino que con ello el beneficio se entiende pagado, toda vez que el vencimiento es a la vista. La letra de cambio y el pagaré son instrumentos de crédito, en tanto que el cheque es un instrumento de pago; con los primeros se contrae una deuda a determinado plazo y con el segundo se paga una deuda en el acto; de no ser así no sería necesaria la provisión previa ni el vencimiento sería a la vista; ambas son condiciones contrarias.

La condición salvo buen cobro. El texto del artículo 7º. de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, según el cual “los títulos de crédito dados en pago se presumen recibidos bajo la condición salvo buen cobro”, es sólo aplicable al cheque, toda vez que en el derecho mexicano, el único título que se puede dar en pago es el cheque, porque es el único con el que se puede pagar.


27.6 LA REVOCACIÓN DEL CHEQUE

La principal característica de la naturaleza de pago del cheque, desde el punto de vista de la generación de la obligación cambiaria, consiste en que una vez librado no se puede revocar. Quien mejor conoce hasta qué cantidad puede pagar/librar es el titular de la cuenta de cheques; y por la protección de la mecánica del cheque –conocida por todo cuentahabiente--, quien libra sabe que el dinero del cual está disponiendo se resta al saldo y ya no puede disponer de él; toda vez que, ya lo utilizó; pago que, por su parte, el tomador también entiende realizado.

No obstante, existen dos excepciones a la regla de la irrevocabilidad:

· Una vez transcurridos los plazos en los cuales el cheque se debió cobrar, sin que el beneficiario lo haya hecho, el librador lo puede revocar, es decir, durante los plazos de su exigibilidad de pago, el cheque no es revocable, y la liberación de la obligación de pago y la consecuente facultad de revocación, comienzan en el instante mismo en que finaliza la exigibilidad.

· El cheque certificado es revocable en todo momento, con la condición de que se le devuelva al banco librado para su cancelación (art. 199, LGTOC). Esta regla específica no difiere, en absoluto, de la revocación que se puede hacer de cualquier cheque ordinario; en efecto, un cheque ordinario se puede revocar en cualquier momento, siempre que sea devuelto al banco por el propio librador.






27.7 CÁMARA DE COMPENSACIÓN

Su función consiste en ser el centro de acopio y punto de convergencia al que acuden todos los bancos tanto a cobrar los cheques que le deben los otros bancos, como a pagar los que a su vez él acabó debiendo ese día. La Cámara de Compensación tiene por objeto saldar por compensación las obligaciones recíprocas de los bancos instalados en cada plaza, derivadas de los cheques y giros librados en su contra y en posesión de otro.
En el sistema de compensación bancaria es importante tener presentes dos mementos históricos diferentes desfasados por 24 horas, que a su vez dan nombre a dos compensaciones que, en conjunto, forman la compensación total:

· La compensación previa o provisional, que consiste en el intercambio entre instituciones de cheques y giros, y la obtención preliminar de los resultados generados por este intercambio. Esta compensación previa se realiza todas las tardes, y en ellas se compensan los cheques recibidos por cada sucursal en la mañana de ese día. Es decir, los bancos simplemente se intercambian documentos, pero no certifican si éstos tienen fondos o no, puesto que en ese momento todavía no es posible determinarlo.

· La compensación definitiva, que tiene lugar el día siguiente de la previa, también, por la tarde, es aquella en la cual las instituciones se devuelven los documentos objetados que entregados en la compensación previa, y solo hasta entonces se determinan las cantidades a compensar. El banco no tiene en la compensación previa la posibilidad de verificar y revisar los cheques y las cuentas afectadas, y sólo hasta que, en sus propias oficinas, las realicen, están en posibilidad de informar al banco en el cual fue depositado el cheque si lo puede pagar o no. Los bancos que objeten el pago deben entregar tanto el cheque como un volante en el cual se detalla el motivo del rechazo, el cual el banco en el que se depositó el cheque no se puede negar a recibir.


27.8 ALGUNOS TIPOS ESPECIALES DE CHEQUE

Cheque No Negociable. Por tal debe entenderse aquel cuya capacidad de endoso, es decir, su aptitud para circular, se limitó a partir de que se convirtió en no negociable.

Cheque Cruzado. Es aquel en el que, sin más trámite, el librador o el tenedor traza en su cara principal dos rayas paralelas en diagonal. La consecuencia que se busca con el cruzamiento de un cheque es que sólo un banco lo puede cobrar (art. 197, LGTOC), es decir, no se puede cobrar en ventanilla sino que se debe depositar en cuenta.

Cheque para Abono en Cuenta. Es aquel en el que se inserta la cláusula “para abono en cuenta” (art. 198, LGTOC). Es muy importante tener presente que en materia de depósito bancario cuando un titular deposita un cheque en su cuenta sin haberlo endosado, esta cláusula suple al endoso en propiedad (art. 39, LGTOC). Este cheque tiene como finalidad evitar que se pague en efectivo y sólo se pueda depositar en la cuenta que el beneficiario tenga, o que vaya a abrir para tal efecto, cuando reciba un cheque para abono en cuenta y no tenga chequera en el banco librado.
Este tipo de cheque sólo puede ser nominativo.

Cheque Certificado. El artículo 199 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito establece que la certificación debe hacerse antes de la emisión, es decir, antes de que se entregue al beneficiario; y consiste en que el banco carga en la cuenta del cliente, de forma inmediata a la certificación, el monto del cheque, a partir de tal momento, el deudor ya no es el librador sino el banco librado, ya que al cargar el monto del cheque, el dinero desaparece de la cuenta, y hasta el día en que el beneficiario se presenta a cobrarlo dicho dinero está representado como un activo en la contabilidad del banco; es por eso que la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito establece que la certificación produce los mismos efectos que la aceptación en la letra de cambio.

Las principales características del cheque certificado son las siguientes:

· Siempre debe ser nominativo.

· Es uno de los cheques que se desprenden del talonario de un cuentahabiente y no es un cheque expedido por el banco.

· La certificación no se puede hacer por una canidad inferior a la consignada, es decir, no puede ser parcial.

· Se utiliza la palabra certificado.

· La certificación no es revocable a menos que se devuelva al banco librado.

· La certificación hecha por el banco en el cheque debe ser simultánea al cargo que haga en la cuenta del librador.

· No es negociable.

Cheque de Caja o Banco. Es un cheque generado por el propio banco y librado contra una de sus sucursales a favor de una persona nominal, la que en cualquier momento lo podrá cobrar, ya sea en los mostradores del emisor, o ya sea mediante su depósito en la cuenta de cheques que se tenga abierta en cualquier banco.
Este tipo de cheque es por regla general firmado por dos funcionarios del banco emisor. Siempre debe expedirse a nombre cierto de una persona y no es endosable.

Giros Bancarios. Es un cheque de caja en el cual se da a una sucursal o corresponsal, la orden de pagar la cantidad consignada a una persona determinada, pero en una plaza diferente a la de la emisión.
En el “argot” bancario actual a esto se le llama orden de pago.

Cheques de Ventanilla. Es un cheque de emergencia puesto al servicio de los clientes de un banco, en cada una de las sucursales. Esta figura opera cuando el cliente necesita retirar efectivo y no trae consigo su chequera, por lo que utiliza alguno de estos cheques en un banco determinado. Sin embargo, los bancos con los avances tecnológicos al estar conectados en red, sustituyen esta fugura por la de la ficha de retiro, en la cual el cliente señala el número de la cuenta sobre la cual quiere retirar el dinero, a la vez que se indentifica.

Cheque de Viajero. Es un cheque que le permite a la persona que viaja llevar consigo importantes cantidades de dinero, sin el riesgo de llevarlo en efectivo. El cheque de viajero puede ser bancario o no bancario. En el primer caso se trata de una derivación del cheque de caja y sólo puede ser pagado por el banco que lo libra. En el segundo caso es una entidad distinta a un banco la que libra el cheque y puede ser cambiado en cualquier banco o establecimiento comercial en donde el librador tenga convenios establecidos para su aceptación.
El cheque de viajero bancario tiene un plazo de presentación para ser cobrado de hasta un año; no así el no bancario, cuya vigencia está inserta en el propio cheque.


27.9 LIBRAMIENTO DE CHEQUE SIN FONDOS

El derecho penal considera como delito en relación al cheque, lo siguiente:

· Librar un cheque con el fin de procurarse una cosa u obtener un lucro indebido, y que sea rechazado por no tener el librador cuenta en el banco librado.

· Librar un cheque con los mismos fines (procurarse una cosa u obtener un lucro indebido) y sea rechazado porque a pesar de tener cuenta, no tenga fondos.

· Cuando por una casualidad, en cualquiera de los dos casos anteriores, el banco pague el cheque, el delito se tipifica en grado de tentativa.

· Librar un cheque o endosarlo, con los mismos fines (procurarse una cosa u obtener un lucro indebido), contra un librado supuesto, o cuando el librador o endosante sabe que el librado no ha de pagarlo, siempre que el cheque sea rechazado.

· Disponer de una cuenta bancaria o de los fondos de la misma, si se encuentra a título de prenda o depósito judiciales, siempre que el banco pague el cheque por error o indebidamente.

· Mediante un cheque ya firmado por el librador, recibido por encargo, endoso, pago u otro título jurídico similar, hacerse ilícitamente de alguna cosa o de un lucro indebido, aprovechándose del error de otro o engañándolo.

· Apoderarse de un cheque ajeno ya firmado por el librador, sin derecho y sin consentimiento de la persona que pueda disponer de él con arreglo a la ley, y comerciar con el mismo, siempre que el cheque sea pagado por el banco.

















27.10 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN
1. ¿Cuáles son los elementos personales que intervienen en un Cheque?

2. ¿Cuáles son las reglas particulares del Cheque?

3. ¿Qué relaciones surgen en un Cheque?

4. ¿Qué requisitos deben reunirse para librar un Cheque?

5. ¿Qué requisitos literales debe reunir un Cheque?

6. ¿Qué requisitos son necesarios que se reúnan para que un Banco pague un Cheque?

7. ¿En qué plazos debe presentarse un Cheque para poder ser cobrado?

8. ¿Cuáles son las formas de pagar un Cheque?

9. ¿En qué casos un Cheque puede ser revocado?

10. ¿Cuál es la función de la Cámara de Compensación?

11. ¿Qué es la compensación previa?

12. ¿Qué es la compensación definitiva?

13. ¿Cuáles son los tipos de Cheque más comunes?

14. ¿Qué características tiene un Cheque Certificado?

15. ¿Qué hechos relacionados con el Cheque puede constituir un delito?




































[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 223.