martes, octubre 18, 2005

XXVII ACCIÓN SOCIETARIA

La acción de la Sociedad Anónima es principalmente un título corporativo y, de manera subsidiaria, uno de crédito, porque si bien fue formulada para ser lo primero, su diseño tuvo que adoptar algunas de las características típicas del segundo para cumplir con dicha función principal; luego, su estudio, como el título corporativo por excelencia que es, corresponde al desarrollo al derecho societario y no al cambiario. Sin embargo, toda vez que su desarrollo societario trasciende de diversas formas a otros títulos, como la obligación; porque tiene una clara participación en varias operaciones crediticias muy difundidas, como las bursátiles, y por que, ya se dijo, su carácter cartular, en tanto que documento, es similar a la de los títulos de crédito propiamente dichos; analizaremos sus elementos más importantes, no desde el punto de la empresa sino de la teoría cambiaria[1].







28.1 MONTAJE DE SU FUNCIONAMIENTO.

La acción es un título de crédito en la medida en que:

· Es el documento necesario para ejercitar los derechos literales consignados en ella (art. 5, LGTOC);

· En la medida en que, aunque no de manera cambiaria sino corporativa, está destinada a circular (art. 6, LGTOC y 130 y 131, LGSM); y

· En la medida en que es un documento literal, el cual incorpora derechos --no idénticos a los de la letra, cheque y el pagaré--.

La acción es y debe ser, un título seriado, ya que al ser una parte representativa del capital social de una sociedad anónima, debe generarse en el mismo acto, las acciones. Asimismo es y debe ser un documento registrable, porque desde 1983 toda las acciones de la Sociedad Anónima deben ser nominativas y, en consecuencia, todas deben inscribirse en el libro respectivo de acciones que la empresa lleve al efecto (art. 128, LGTOC).

La existencia de una acción se origina en uno de los más interesantes negocios mercantiles, la constitución de la sociedad anónima. Para su perfección es necesario fundar el capital social, el cual sólo puede representarse, precisamente, por acciones; debe señalarse que una acción también puede crearse a posteriori de la constitución de la sociedad: cuando se aumente el capital de una sociedad anónima ya constituida (art. 132, LGSM); pero, las ulteriores guardan con las primeras la irreductible identidad de que ambas pertenecen a la misma sociedad y representan el mismo capital.

Por virtud de la constitución de una sociedad anónima (siempre en una escritura pública llamada por algunos contratos social y por otros convenio acta de constitución), simultáneamente, se da origen a dos centros de imputación interdependientes, a saber: por una parte, se da vida a una nueva persona moral, y por otra, se crean los status personalísimos de socio, de cada uno de los fundadores; en ambos casos como consecuencia ipso iure a la firma de la constitución. El vínculo de unión entre la nueva persona moral y sus fundadores, es decir, el eje a través del cual los socios ejercitan sus derechos en tanto que tales y la sociedad se lo reconoce de igual forma, se materializa en la acción.

Se puede observar que, para ejercitar uno de los derechos más importantes contenidos en el título --el cobro de dividendos-- es necesario exhibir y entregar otro título accesorio denominado cupón, el cual igualmente es literal e incorporado. Y también existen otros títulos de crédito que o son accesorios de la acción, como el cupón, o son subtipos de la acción societaria ordinaria, pero cuya difusión es mucho menor porque su utilidad sólo es para negocios singulares y especializados y consecuentemente son raros en la práctica. Mencionamos entre ellos a los bonos de fundador (arts. 106, 107 y 108, LGSM), las acciones de goce (art. 136, fracc. IV, LGSM), las acciones de trabajo (art. 114, LGSm) y finalmente, a un título emparentado con acción el cual, por su importancia en el momento de presentarse, será objeto de estudio por separado: la obligación societaria.


28.2 ELEMENTOS PERSONALES. Obligaciones y Derechos.

Los elementos personales que participan en el juego de relaciones jurídicas establecidas con ocasión de una acción societaria sólo corresponden una a dos categorías:
· por una parte, la sociedad, que es la emisora (suscriptora) de la acción y por lo tanto, la deudora de los derechos literales en ella consignados;

· y por otra los socios, que por definición debe ser más de uno y que en función del título son los acreedores de la sociedad.

Después de la emisión de acciones --con la que se creó la nueva sociedad-- la sociedad anónima actúa, respecto de sus socios, como una deudora no sólo pasivas sino cautiva, ya que el cumplimiento de sus obligaciones lo realiza, precisamente, por el sometimiento y obediencia que existe en ella hacia sus acreedores constituidos en asamblea (art. 178, LGSM). Dicho de otra forma, la sociedad anónima se creó gracias a las personas a las cuales quedó sometida y a las que, precisamente, les deben los derechos incorporados en la acción.

Por virtud de la acción, los accionistas tienen acceso tanto a los derechos contemplados por la Ley General de Sociedades Mercantiles, como los que establezcan los estatutos de cada sociedad. Dichos derechos son:

· Un voto por acción en los recuentos y en las votaciones para la toma de resoluciones en asamblea (arts. 113, 189 y 190, LGSM).

· A los dividendos por distribución y utilidades netas por repartirles, que se pueden cobrar al cierre de cada ejercicio social o antes si se entregan anticipos, en ambos casos, siempre que haya utilidades (arts. 113 y 127, LGSM).

· La reintegración del valor nominal de cada acción y del remanente del haber social, en proporción al importe exhibido por el socio en el momento de la liquidación (arts. 89, 117, 137, 247, 248 y 249, LGSM).

· Al derecho de tanto en la suscripción de nuevas acciones únicamente en el aumento del capital (art. 132, LGSM). Es importante destacar que, contra lo que piensan algunos empresarios con escasa información, a no ser que los estatutos lo prevengan de manera expresa (art. 130, LGSM), los socios de la sociedad anónima no tienen derecho de tanto en la compra de las acciones que venda otro socio, lo que es entendible en la medida en que se trata de una sociedad, precisamente, anónima en la cual la persona carece de importancia y lo que importa es su capital.

· El cobro del derecho o cuota de retiro que tiene cada socio, cuando votó en contra de la resolución adoptada por la asamblea (art. 206, LGSM).

· El valor de venta de cada acción, cuando el socio la vende a un tercero, quien por ello pasa a convertirse, una vez anotado el cambio en el registro de acciones nominativas, en el socio que tendrá derecho a todo lo anterior.

La legitimación del accionista, indispensable para el ejercicio de cualquiera de estos derechos, se realiza por el sistema de registro. La sociedad sólo considerará como dueño de la acción, a aquel que aparezca inscrito como tal en el libro de acciones nominativas, que se debe llevar, a fin de controlar las acciones que no sean al portador (art. 129, LGSM).

Cabe señalar que desaparecieron de nuestro derecho las acciones al portador y sólo subsisten las nominativas, por tanto el registro, como requisito de legitimación, es necesario en todo caso. Acerca de este particular es importante mencionar dos posibilidades:
· el socio se puede hacer representar legal o estatutariamente para el ejercicio de los derechos arriba listados (art. 192, LGSM); y

· puede depositar sus acciones en una institución de crédito o ante un notario para efectos del ejercicio de alguna acción judicial cuando se infraccione algunos de tales derechos (art. 205, LGSM).

Por su parte, el título accesorio de la acción, denominado cupón, concede al dueño de la acción --título principal-- el derecho de cobrar los dividendos que la sociedad haya rendido en el ejercicio (art. 127, LGSM). Si bien, cabe recordar que cuando una acción está embargada y endosada en prenda, el depositario/endosatario es quien tienen derecho de cobro de los dividendos porque éstos, en el embargo, están destinados a garantizar el cumplimiento de la prestación litigiosa.


28.3 REQUISITOS LITERALES DE LA ACCIÓN
Y OTROS TÍTULOS SOCIETARIOS


Hay sociedades anónimas que, por las particulares necesidades de sus accionistas o por el enorme número de éstos, emiten una gran cantidad de acciones, a grado tal que algunas llegan a tener miles; ésta es incluso --la captación anónima del capital del público-- su vocación original. Lo anterior significa que el accionista que tuviera número importante de acciones debería transportar y custodiar un enorme paquete de papeles en cada operación en la cual fuera necesario exhibirlas.

Por está razón, dentro de otras, la Ley General de Sociedades Mercantiles establece que las acciones estén legítimamente representadas por otros títulos más, que, ficticiamente, incorporan a las acciones cuyos números aparecen en su texto. Estos documentos que pudiesen clasificarse como títulos representativos de otros títulos, se denominan, precisamente, títulos de acciones.

Por otro lado, cuando una sociedad está recién constituida, el trabajo y el tiempo de oportunidad que implica el diseño e impresión de las acciones, generalmente, ocupa un lugar secundario, en relación a los trámites y obligaciones, que, de manera principalísima, deben agotar los administradores y socios en el arranque de la sociedad anónima que acaba de nacer. Por este motivo, entre otros, la Ley General de Sociedad Mercantiles permite que a partir de la constitución o de su modificación y durante un año contado desde ocurridas éstas, se puedan expedir y manejar títulos provisionales que representen a las acciones, los cuales deberán canjearse, por los títulos definitivos, en su oportunidad, y que durante ese tiempo permitirán al socio ejerce los derechos que les correspondan a las acciones que suscribió, como si exhibiera las acciones mismas. Tal título se denomina certificado provisional.

Si, tanto el título como el certificado provisional manifiestan una clara vocación representativa (representan a las acciones) y obvian su exhibición y manejo, es entendible porque uno y otro exigen los mismos requisitos literales. A este respecto cabe la siguiente precisión: aún cuando, la Ley General de Sociedades Mercantiles no determina que requisitos debe reunir cada acción, sino que se limita a establecer los referidos a los de los certificados provisionales y los títulos (art. 125, LGSM), es práctica común que cuando se pretende emitir acciones --lo cual no es posible porque sólo pueden expedir títulos o certificados-- la literalidad inserta en ellas es la misma establecida para los títulos y los certificados. Esto se debe a que la Ley General de Sociedades Mercantiles dispone que los títulos de las acciones y los certificados provisionales podrán amparar una o varias acciones (art. 126, LGSM); es decir, por interpretación extensiva debe entenderse que por ser las acciones mismas, tanto los títulos como los certificados provisionales deben reunir la misma literalidad, con el entendido de que en presencia de una acción (no del título), como tal debe considerarse no una acción sino un título.

Así la literalidad; un breve extracto de los estatutos que estos títulos deben de reunir en su texto es la siguiente (art. 125, LGSM):

· El nombre y demás datos generales del socio.

· La denominación y demás datos generales de la sociedad.

· La fecha de constitución y del registro en el Registro Público de la Propiedad y el Comerciocon sus datos de inscripción.

· El importe del capital social y el número total y valor nominal de las acciones, pero en atención a lo siguiente:

§ El valor de cada acción, pue nuestro derecho societaro autoriza la acción sin valor nominal.

§ La especificación de las series que integran el capital con el monto y el número de acciones que representar cada una.

§ El monto del valor de la acción que ya haya sido cubierto por el socio o la indicación de ya haberlo pagado totalmente.

§ El número de la serie a que pertenezca la acción, así como el número de la acción misma, con la indicación del número de acciones que integren cada serie.

§ Los derechos y las obligaciones impuestos por los estatutos al tenedor de la acción.

§ La firma autógrafa de los administradores que conforme a los estatutos deban suscribir el título o el certificado provisional.

§ Los demás datos que, conforme a los estatutos, deben aparecer en los títulos o los certificados.

Por cuanto se refiere a la literalidad que deben reunir los cupones, la Ley General de Sociedades Mercantiles no establece reglas especiales, como tampoco las establece para los bonos del fundador y otros títulos societarios. Sin embargo, en la práctica, se acostumbra escribir en cada cupón el texto siguiente:

· El número que le corresponde en la serie de cada acción, pues generalmente cada una tiene varios cupones.

· El número de cupones de cada acción.

· La cantidad en dinero a la que dará derecho en concepto de dividendo.

· También debe tener inscrito el nombre del socio.


28.4 TRASMISIÓN DE LAS ACCIONES. El Endoso

La Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito establece que la acción societaria se regula de acuerdo con la Ley General de Sociedades Mercantiles y en lo no previsto por está por la ley cambiaria. Ahora bien, toda vez que la trasmisión de acciones está largamente organizada por la propia Ley General de Sociedades Mercantiles, su operación no siempre obedece a reglas típicamente cambiarias sino societarias o corporativas. Veamos algunas de estas reglas:

· La sociedad anónima considerará dueño de la acción sólo a aquel que aparezca inscrito como tal en el libro de acciones; se haya transmitido la acción o no.

· Como la transmisión de una acción consiste en un negocio cambiario, además de corporativo (se está transmitiendo un derecho incorporado y literal), la acción además del registro, debe contar en su texto con un endoso.

· En razón de que la Ley General de Sociedades Mercantiles no establece la forma que debe tener el endoso, es la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, por la regla de supletoriedad de su artículo 22, la que debe seguirse, en cuanto a sus formalidades se refiere, el cual de acuerdo a las reglas antes vistas resultan en un endoso en propiedad.

· La excepción del derecho societario es la misma que en el cambiario, es decir, se permite la transmisión por medio distinto del endoso, siempre que se anote en el título de la acción (art. 131, LGSM), de lo contrario surtirá efectos de cesión ordinaria (art. 37, LGTOC).

· Subsecuentemente al endoso –ya que éste siempre debe ser primero—se realiza el registro del nuevo tenedor, a lo cual queda obligada la sociedad, por la simple petición de registro del nuevo socio.

· Finalmente, es importante tener presente que en materia de transmisión de acciones existe lo que se conoce como veto estatutario de venta. Éste consiste en que, de preverse en los estatutos, el consejo podrá tener la facultad de negar la transmisión (art. 130, LGSM), cuando el socio potencial o el negocio de compraventa potencial no reúna las condiciones que la asamblea haya requerido.


28.5 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN
1. ¿Por qué una Acción Societaria es un Título de Crédito?

2. ¿Qué elementos personales participan en una Acción Societaria?

3. ¿Qué derechos confiere a un accionista una Acción Societaria?

4. ¿Cuáles son los requisitos literales que debe contener una Acción Societaria y un certificado provisional?

5. ¿Cuáles son los requisitos literales que debe contener un cupón de una Acción Societaria?

6. ¿Qué reglas se deben seguir en el endoso de una Acción Societaria?


















[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 280.