martes, octubre 11, 2005

XXVI PAGARÉ

26.1 MONTAJE DE SU FUNCIONAMIENTO

Por oposición a los títulos triangulares (su perfección demanda tres elementos), como la letra de cambio o el cheque, el pagaré es el más importante de los títulos lineales o de obligación directa (su perfección sólo demanda dos). Lo mismo que aquellos, éste es conocido y reglamentado en todos los derechos y en todos, como en México, se le ha otorgado el lugar de título secundario y derivado de letra de cambio[1].


26.2 REQUISITOS LITERALES

Al igual que en todos los títulos de crédito, los redactores del pagaré están obligados a cumplir con ciertos requisitos formales pues, en su defecto, tal papel no surte como pagaré. Asimismo, como en todos los títulos, en el pagaré hay requisitos cuya ausencia provoca su ineficiencia absoluta, y hay otros cuya ausencia es presumida por la ley, es decir, la propia ley suple la omisión. A continuación veremos unos y otros mediante el análisis de los requisitos literales que la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito obliga para este título (art. 170, LGTOC):

· La mención de ser pagaré inserta en el texto del documento. La ausencia de la palabra pagaré como sustantivo o como verbo, acarrea la ineficiencia del título porque su omisión no está suplida por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito.

· La promesa incondicional de pagar una suma determinada de dinero. A diferencia de la fórmula de la letra de cambio (¨pague usted a la orden....¨), la fórmula cambiaria del pagaré es cerrada, in rem, para el emisor (me obligo a pagar a....); cláusula centenaria que encuentra su origen en la necesidad de tener una prueba irrefutable de la existencia de una deuda y que, al no estar suplida por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, su ausencia acarrea, desde luego, la ineficiencia del pagaré como tal.

· El nombre de la persona a quien ha de hacerse el pago. Al igual que en la letra de cambio, en el derecho mexicano (a diferencia de otros, como el inglés), el pagaré no surte efecto si se suscribe al portador (arts. 88 y 174, LGTOC); y al no estar suplida por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, la falta de designación de beneficiario provoca su ineficiencia ejecutiva.

· La época y el lugar de pago. Con buena técnica legislativa, y con una clara inspiración en la Ley Uniforme de Ginebra, de 1930, la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito específicamente no se refirió a la ¨fecha¨ sino a la ¨época¨ de pago, pues ésta puede serlo la navidad, la pascua o connotaciones similares; de la misma forma en que, por cuanto se refiere tanto a la época como al lugar, podrían serlo la Feria de San Marcos, la Feria de Platería de Guadalajara, etc., porque además de que permiten anticipar la fecha, también, permiten la determinación del lugar. La ausencia de tales requisitos no acarrea la ineficiencia del pagaré, pues la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito presume el defecto. Si no parece el lugar de pago se entenderá como tal el domicilio del que lo suscribe (art. 171, LGTOC) y si no aparece la época del pago se entenderá que el título vence a la vista (art. 171, LGTOC). Sin embargo, al ser aplicable el pagaré, por interpretación extensiva (arts. 79 y 174, LGTOC), la regla según la cual cuando un título tenga un vencimiento diferente a los cuatro que reconoce la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito se entenderá que vence a la vista, entonces resulta que los vencimientos sucesivos, altamente frecuentes en los pagarés emitidos en México, no son tales sino que por la interpretación de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito realizada por la Corte, son a la vista.

· La fecha y el lugar en que se suscribe el documento. Este requisito, importantísimo desde el punto de vista de la determinación de ciertos estados legales o procesales temporales, como la caducidad, la prescripción y la capacidad (interdicto, quiebra, minoría, etc.) no está suplido por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito en el caso de omisión, por tanto, su defecto acarrea la ineficiencia ejecutiva del pagaré.

· La firma del suscriptor o de la persona que firme a su ruego o en su nombre. La firma en un título cambiario, única manera, de conocer al sujeto que se obligó, y de comprobar la manifestación de su voluntad de haberse querido obligar cambiariamente, es el requisito formal por excelencia y, por tanto, su omisión provoca la inexistencia de la obligación y, en consecuencia, la del título.

Finalmente, es importante subrayar que a diferencia de la letra de cambio, en el pagaré sí es factible estipular intereses (circunstancia la cual, permite confirmar que este título está diseñado para documentar préstamos), no solo moratorios, sino también los que se causan por el simple uso del de dinero ajeno, los cuales, pueden fijar quantums puramente convencionales (art. 164, LGTOC). Pero si no se pacta la tasa de intereses moratorios no puede aplicarse, por mera suplencia, los bancarios, es decir, se pagarán los legales.


26.3 ELEMENTOS PERSONALES. Obligaciones y Derechos

Al igual que en la letra de cambio, en el pagaré, los elementos personales, es decir, las personas físicas o morales que deben intervenir en la suscripción para la perfección del título, se dividen en dos, los indispensables y los que no lo son. Los primeros son el suscriptor y el beneficiario; y los segundos, entendiéndose por tales aquellos cuya participación no determina la perfección del pagaré, son, exclusivamente, los endosatarios y el aval. A continuación, se procede al análisis de los derechos y obligaciones que corresponden a los indispensables, porque ya fueron objeto de estudio los que no lo son.

Suscriptor. En el pagaré, el principal obligado (el único que tiene la obligación de pagar) es el suscriptor. Desde el acto de creación del título, este sujeto adquiere voluntariamente la obligación por excelencia, del derecho cambiario: el pago del documento. De no hacerlo, su carácter de prueba preconstituida permitirá que ipso tempus, el acreedor pueda hechar a andar los privilegios de la maquinaria jurisdiccional diseñados para su protección, cuya primera actuación consiste en garantizar el adeudo por la vía del embargo.
En paralelo a esta principalísima obligación, existen a favor del suscriptor ciertos derechos que en todo caso son correspondientes a las obligaciones del beneficiario, y que consisten en el cumplimiento de la literalidad del pagaré respecto del tiempo del pago, el lugar del cobro, las personas que podrán y deberán hacerlo, así como, desde luego, el de no pagar más de la cantidad consignada. Por su parte, el suscriptor tiene el derecho principal de exigir, contra el pago, la devolución del documento.

Beneficiario. Le asiste el derecho fundamental que contempla la obligación principal del deudor: el cobro. De igual forma se le fincan ciertas obligaciones de carácter formal destinadas; por una parte, a evitar que caduque la acción de regreso que le pudiera corresponder (levantar el protesto, notificar a los endosantes, etc.); y por otra, las destinadas a permitir que el pagaré se desarrolle de la forma concebida por su creador; por ejemplo, debe presentarse en un determinado lugar, no antes de cierta fecha, sólo debe cobrarse al emisor, por una cierta cantidad y, por supuesto, debe restituirse contra el pago.

Pagaré domiciliario. La Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (art. 173) permite que en el pagaré se estipule un domicilio de pago diferente al del suscriptor o, incluso, un sujeto diferente al propio suscriptor (el domiciliatario); y la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito presume que si se designa domiciliatario, pero no domicilio, el pagaré deberá presentarse en el domicilio del suscriptor.


26.4 EL PAGO

Conociendo los principios generales del pago en el derecho cambiario, me referiré, al igual que en el caso de la letra de cambio, a las peculiaridades que aquel presenta en el pagaré, cuando para obtenerlo no haya sido necesario el ejercicio de acciones judiciales (pago voluntario) o cuando haya sido necesario ejercitarles (pago forzoso).

Pago voluntario. El pago voluntario puede ser de los tipos siguientes:

· Directo. Es el que realiza el suscriptor en tiempo, del cumplimiento de la promesa de pago que firmó (art. 170, LGTOC). En este caso el pagaré se extingue, y con él todas las obligaciones y responsabilidades de pago que persona alguna pueda tener respecto de él.

· Indirecto. Es el que efectúa el avalista del suscriptor (arts. 115 y 174, LGTOC). En este caso el pagaré se extingue, y con él todas las obligaciones y responsabilidades de pago que persona alguna pueda tener respecto de él. El avalista tendrá derecho de cobro, incluso judicial, en contra de su avalado, al que le repercutirá lo que pagó.

· De regreso. Es el que se efectúa alguno de los endosantes del pagaré o el avalista de alguno de éstos (art. 90, 115, 153 y 174, LGTOC). En este caso el pagaré no se extingue y sigue siendo fuente de obligación para el suscriptor, y de responsabilidad para los endosantes anteriores frente al signatario que haya realizado el pago, quien será el titular del derecho de cobro y, en su caso, de la acción.

· Anticipado. Es el que hace el suscriptor al beneficiario antes del vencimiento sin que éste tenga la obligación de recibirlo(arts. 131 y 174, LGTOC).

· Parcial. Es el que lleva a cabo el suscriptor, pero no por la totalidad de la deuda sino por parte, quedando la cantidad descubierta como un cobro a realizarse por la vía judicial (arts. 17, 130 y 174, LGTOC). En este caso el pagaré no se extingue y el suscriptor queda obligado hasta que compruebe la validez de su pago (legitimidad).

Pago forzoso. El pago forzoso puede ser de los tipos siguientes:

· Directo. Es el que se obtiene judicialmente del suscriptor mediante el ejercicio de la acción cambiaria directa (art. 150, 151 y 174, LGTOC). En este caso la obligación cambiaria se extingue al igual que el pagaré, y con ella todas las acciones implícitas.

· Indirecto. Es el que se obtiene judicialmente del aval del suscriptor mediante el ejercicio de la acción cambiaria directa (arts. 150, 151 y 174, LGTOC). En este caso la obligación cambiaria se extingue al igual que el pagaré, y con ella todas las acciones implícitas, pero aunque el pagaré se extinga, el avalista podrá repercutir contra el avalado la cantidad que haya pagado.

· De regreso. Es el que se obtiene judicialmente de alguno de los endosantes o de alguno de los avales de éstos, mediante el ejercicio de la acción cambiaria en vía de regreso (arts. 90, 150, 151,154 y 174, LGTOC). En este caso el pago no extingue al pagaré y continúan vigentes las obligaciones y responsabilidades que le son inherentes, cuyo ejercicio judicial corresponde al endosante que haya sido ejecutado a su vez, mediante la acción de regreso, quien podrá ejercitar, indistintamente, la directa o la de regreso contra el signatario anterior, que escoja a su discreción.

· Parcial. Es el que se obtiene por la vía judicial del suscriptor o de alguno de los endosantes indistintamente, por la cantidad que el suscriptor dejó de pagar en la fecha del vencimiento del título, ya sea mediante el ejercicio de la acción cambiaria directa o ya sea de regreso, según sea el caso (arts. 130, 150, 151 y 174, LGTOC).


26.5 UTILIDAD

Tanto su enorme difusión entre comerciantes y banqueros como su ductibilidad para ajustarse o dar forma a un número virtualmente infinito de operaciones, son algunas de las cualidades del pagaré. Durante estos últimos 50 años ha brindado al comercio una utilidad incluso superior a la que en otros tiempos le otorgó la letra de cambio, cuando se manejaba bajo considerandos más subjetivos y sacramentales que en la actualidad.

A guisa de mera ilustración, mencionaré las siguientes aplicaciones como las más visibles de nuestro medio económico:

· Documentación de préstamos. La utilidad por excelencia del pagaré consiste en la rápida y fácil identificación que permite tanto del deudor, el acreedor, la deuda, y, por supuesto, el reconocimiento de su existencia, en cualquier operación de préstamo.

· Contrato/Pagaré. La mayoría de las empresas que venden a crédito utilizan este documento con objeto de procurar los beneficios de rápido control, rápida ejecución por impago y máxima eficiencia de redacción. Consiste en los siguiente; en blocks o talonarios se imprime el documento causal – es decir, se imprime un contrato de adhesión – como un contrato, una factura o una simple remisión, a cuyo calce también se imprime un pagaré; en ambos (que están en un solo papel), se dejan espacios para ser llenados, en cada operación, con los datos de identificación del negocio y las partes y, desde luego, ambos cuentan con espacios para firma separada.

· Como garantía colateral. Una doble protección similar a la que se observa en los contratos/pagarés, pero no estampada en el mismo documento, se presenta con frecuencia en la venta industrial (el comercio como industria, es decir, el gran establecimiento comercial) y la venta inmobiliaria a gran escala, en los que la empresa proveedora requiere del cliente-deudor la firma adicional y, por separado, de los contratos causales, de pagarés por montos similares, y en número equivalente, a las cantidades que, en su caso, queda a deber.

· Doble garantía bancaria. En los créditos refaccionarios y de avío (arts. 2 y 325, LGTOC), de vivienda, o de cualquier otro crédito inmobiliario o prendario (arts. 297 y 299, LGTOC), por lo general, los bancos requieren del acreditado (deudor) la firma, además del contrato de mutuo correspondiente, de un número de pagarés similar al número de pagos que se comprometió a hacer en dicho contrato; circunstancia que presupone, de manera principal, un cobro ejecutivo más expedito y subsidiariamente un mejor control en la periodicidad de los plazos.

· Depósitos bancarios a plazo. Es una de sus operaciones pasivas típicas el depósito de dinero a plazo o con previo aviso (arts. 46 y 62, LGTOC), contra el dinero que le depositen sus clientes, los bancos firman y entregan, precisamente, un pagaré, que, desde luego, debe ser restituido al vencimiento previa entrega al cliente de su capital original más los intereses.

· Tarjeta de crédito bancaria. En la triangulación de esta importante operación de crédito, la forma en que el cuentahabiente puede adquirir en los establecimientos de los proveedores los bienes o servicios que su contrato le permite es, precisamente, mediante la suscripción de pagarés a la orden del banco acreditante.

· Tarjeta de crédito comercial. Igual circunstancia que en la tarjeta de crédito bancaria respecto de la suscripción de pagarés, pero a nombre de establecimiento comercial (JC Penney, Dorian´s, Sears, etc.) o del buró de crédito (American Express, etc.) que las emitan.

En varias de las aplicaciones anteriores, el pagaré se erige como un documento destinado a procurar una doble protección para el tomador: además del contrato que organiza la relación causal, el acreedor requiere, del deudor, la firma adicional de pagarés.









































26.6 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN
1. ¿Cuáles son los elementos personales que intervienen en un Pagaré?

2. ¿Qué requisitos literales debe reunir un Pagaré?

3. ¿Cuáles son los derechos y las obligaciones de las personas que intervienen en un Pagaré?

4. ¿Cuáles son las formas de pago voluntario en un Pagaré?

5. ¿Cuáles son las formas de pago forzoso en un Pagaré?

6. ¿Cuáles son las aplicaciones que puede tener un Pagaré?
















[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 169.