martes, octubre 11, 2005

XXIV TEORÍA GENERAL DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO

24.1 FUNCIONES ELEMENTALES DE LA MONEDA Y EL CRÉDITO

La tercera etapa histórica del crédito es la monetaria, la que se distingue por la aparición necesaria, pero espontánea, de una nueva mercancía destinada a permitir la adquisición de otras mercancías, la moneda. Utilidad de cambio que permanece hasta nuestros días, pues ahora como siempre, la moneda no le sirve a una persona sino para lo mismo que le sirve a cualquier otra: para cambiarla por la satisfacción de sus necesidades o apetencias. La moneda es entonces, por antonomasia, un medio[1].

Cuando un sujeto adquiere un satisfactor, el término generalmente utilizado para denominar a esta operación es el de compra, sin embargo, objetivamente, lo que en realidad sucedió fue el cambio de una cosa por otra: monedas por bienes o servicios. El comerciante hace lo mismo, pero en sentido contrario: cambia un bien o un servicio por las monedas de su cliente. En todos los establecimientos comerciales de éste y de cualquier país, permanentemente se está cambiando cosas y servicios por las monedas que entregan los clientes. La operación es tan simple como cambiar las monedas que se tienen por lo que no se tiene y se necesita. Éste es, en esencia, el acto de comercio por excelencia, la compraventa mercantil, tan añejo y persistente que su nombre desplazó al de la operación elemental: ya no se llamó cambio sino compra.

Ahora bien, si un sujeto necesita o apetece un satisfactor y todavía no tiene las monedas suficientes para adquirirlo, pero las va a recibir, bien puede prometer a su vendedor que si le entrega el satisfactor, más tarde, cuando reciba el dinero suficiente, se lo pagará; y si éste cree en su palabra dándole crédito a su promesa, se realizará la compraventa, no en el mismo espacio, es decir, no de contado, sino en el tiempo, o sea, a crédito. Que esto suceda depende de múltiples variables, pero cuando sucede, si bien el crédito fue la estructura que permitió el negocio, su eje fundamental siguió siendo la moneda, pues ya sea de contado o a crédito, el cambio se realizará contra monedas y no contra promesas, luego, será necesario que aquellas se entreguen para cerrar el círculo obligacional del asunto.

El crédito, implica un intercambio en el tiempo y no en el espacio y no altera la función y utilidad de la moneda, sino por el contrario, obtiene de ella sus mejores posibilidades porque permite y propicia, un número de cambios con moneda, mayor al que existiría si los cambios sólo se pudieran hacer de contado. Los vehículos del crédito, sus títulos, completan con enorme fortuna esta conformación utilitaria. Sin embargo, cabe señalar que ellos mismos, o sea, los títulos de crédito, han asumido, por sus peculiaridades características, algunas utilidades adicionales diferentes a las señaladas.

De lo anterior resulta que el crédito es simultáneamente un atributo y un acto jurídico típico. Desde el punto de vista de quien lo solicita, es un atributo que refleja su solvencia, buen nombre y prestigio, pues quien le presta tiene razones para pensar que le pagará. Y desde la óptica del derecho, el crédito se revela como un acto jurídico mediante el cual el prestador entrega temporalmente bienes de su propiedad a cambio del dinero adicional que cobrará cuando aquellos le sean retornados; el acreditado por su parte, se aprovecha temporalmente de los bienes prestados por cuyo uso temporal está de acuerdo con pagar una renta, que es el interés que el prestador tiene en prestar, y el cual se denomina precisamente interés. El derecho de crédito establece las reglas para instrumentar estos cruzamientos temporales de bienes y dinero, para lo cual no ofrece una solución, sino tantas como variadas sean las necesidades de cada negocio.




24.2 VENTAJAS UTILITARIAS DEL TÍTULO DE CRÉDITO

Instrumento para transportar y almacenar dinero. Transportar mucho o poco dinero en efectivo para guardarlo o para pagarlo; guardar mucho o poco para ahorrarlo o en la tesorería de una empresa; en fin, tener dinero en efectivo conlleva riesgo y una preocupación fácilmente imaginables que no existen merced al título de crédito, en el cual se transportan y almacenan esas cantidades.

Instrumento de préstamo a mediano y largo plazo. Cuando se requiere dinero y no se tiene, pero se cuenta con solvencia económica, surge la necesidad, y también la posibilidad, de solicitar dinero prestado. Y si existe la confianza necesaria, el préstamo se obtiene; en este caso, se dice que se obtuvo un crédito, pero técnicamente lo que se celebra es un contrato típico, el cual se denomina apertura de crédito. La persona que prestó el dinero no solo lo hizo por la confianza que tuvo en la palabra del acreditado sino porque, además, le exigió, y éste, necesariamente, le dio una de dos garantías:
· Una garantía real. La cual consiste en la comprobación de que un bien mueble o inmueble, con valor igual o superior a la cantidad prestada, realmente existe dentro del patrimonio del acreditado, que durante el plazo del préstamo, en términos de propiedad, sólo se utiliza para asegurar que si se incumple el pago no se perderá el dinero porque se le pagará con el bien así afectado; es decir, el bien queda aislado del comercio.

· Una garantía personal. Ésta no radica en la existencia y sustracción del comercio de muebles o inmuebles, sino en la confianza que el prestador hace respecto a la totalidad de los activos, la solvencia, la seriedad y la honradez de la persona del deudor, que en su conjunto queda comprometida al pago.

Pues bien, el documento que se utiliza en la garantía personal (e incluso en algunas garantías reales, como las hipotecas y prendas refaccionarias) es precisamente el título de crédito, por lo general un pagaré. En efecto, en la mayoría de las operaciones de préstamo con garantía personal, el prestador entrega el dinero y el acreditado le firma un pagaré por el monto recibido, el cual le será devuelto si lo pago voluntariamente o se ejecutará en cualquiera de los bienes de su patrimonio si no lo hace.

Instrumento para agilizar el pago de obligaciones líquidas. No todos los títulos de crédito deben tener una provisión de fondos antes de su expedición para cubrir la deuda que contienen. El cheque es, por supuesto, uno de los que si necesitan provisión previa. El pagaré y la letra de cambio no lo requieren. Unos y otros son títulos que al nacer crean obligaciones nuevas, sustitutivas de las anteriores, denominadas cambiarias; dicho de otra forma, con la suscripción de un título de crédito se crea una obligación cambiaria que termina una anterior.

Instrumento para facilitar la transferencia electrónica de fondos. Es importante mencionar que lo que las telecomunicaciones facilitaron fue hacer más rápido lo que siempre se ha hecho; es decir, el adelanto no implicó innovación alguna en la naturaleza ni en la creación del título sino en su operación. Si en la actualidad se pueden hacer en segundos, transacciones de acreditamiento y pago, que es la aportación mas conspicua (la transferencia electrónica de fondos) a nuestra materia, esto es posible sólo gracias a títulos de crédito que, si bien fueron tecnificados por la cibernética y la telefonía, continuaron siendo esencialmente lo mismo, es decir, instrumentos de crédito y pago.


24.3 NOCIÓN DE TÍTULO DE CRÉDITO

Definición. Son títulos de crédito, los documentos ejecutivos que se emiten para circular, que cumplen con las formalidades de la ley y que son indispensables para ejercitar el derecho literal y autónomo que en ellos se consigna.

Características. Los títulos de crédito tienen las siguientes características:
· Son cosas mercantiles.

· Los que representan derechos que tienen por objeto cantidades exigibles (todos los no representativos de derechos reales) son bienes muebles por determinación de la ley.

· Los que representan derechos que tienen por objeto derechos reales (conocimiento de embarque, certificado de depósito, certificado de participación, etc.) no reciben una calificación directa.


24.4 ELEMENTOS EXISTENCIALES DEL TÍTULO DE CRÉDITO

Los títulos de crédito para que se puedan considerar como tales, reúnen elementos que los hacen existir, sin ellos no podría nacer a la vida un título de crédito. Estos elementos son:
· Naturaleza Ejecutiva
· Formalidad
· Representación de Obligaciones de Dar
· Incorporación
· Literalidad
· Autonomía
· Circulación
· Legitimación

Naturaleza ejecutiva. Que un título sea ejecutivo significa que con el simple hechos de exhibirlo al juez, de inmediato y sin más trámite despacha embargo de bienes en el patrimonio del demandado, suficientes para garantizar la deuda, porque con la sola presentación del título y sin que ello implique prejuzgar ¨el juez le cree al actor que el demandado le debe¨. El título ejecutivo permite que durante todo el procedimiento, la deuda exigida esté garantizada.

Formalidad. Los títulos de crédito sólo producirán los efectos previstos en él cuando contengan las menciones y llenen los requisitos señalados en la ley, ya que la falta de forma acarrea el drástico resultado de que no serán de crédito, sino simplemente prueba de una relación cuyo alcance obligacional será determinado por un juez al término de un juicio que generalmente no será ejecutivo.
Cabe precisar que cuando un documento no reúne las formalidades que señala la ley, el título de crédito queda invalidado como tal, pero no así el negocio que le dio origen, el cual subsiste en el fondo y forma; pero la ejecutabilidad desaparece.

Representación de obligaciones de dar. Los títulos de crédito siempre consignan obligaciones de dar, es decir, el deudor o suscriptor de un título siempre queda obligado a dar una cantidad de dinero, una mercancía, la parte alícuota de un inmueble o el acceso a un derecho corporativo, si así aparece consignado literalmente en el título

Incorporación. Hay bienes que no están incorporados a la factura o a la escritura en que consta su adquisición, sino al patrimonio del dueño. En los títulos de crédito el derecho está incorporado al papel y no al patrimonio del dueño; lo que se incorpora al dueño es el título y no el derecho. En el título de crédito, papel y derecho son igualmente indispensables para la formación del mismo todo, al paso que la falta de uno conlleva la inexistencia del otro, pues la falta de papel impide el ejercicio del derecho, y si esto es así, es como si no existiera.

Literalidad. La literalidad es la delimitación de un derecho, tan exacta como lo permiten los números y las letras. El beneficiario de un título no puede exigir al deudor nada que no esté previsto en su texto; el universo de obligaciones y derechos creado con la expedición de un título no necesita, ni puede, ni debe tener, otra interpretación que la realizada respecto de lo que esté escrito en el trozo de papel.

Autonomía. Los fines perseguidos y los motivos de la expedición de un título son irrelevantes respecto de la deuda cambiaria existente por el sólo hecho de que se suscribió como es debido el documento.

Circulación. Este elemento prevé que un título de crédito puede cambiar de manos y consecuentemente del propietario del derecho de exigir el cobro, con el único fin de ser una eficiente forma de pago.

Legitimación. La única persona que pude cobrar un título de crédito es aquella que esté legitimada como propietaria.
En principio, el que puede ejercitar el derecho de cobro es el propietario del documento. Por el carácter circulatorio de éste, no siempre la persona que lo recibe es el propietario sino aquel a quien legítimamente se le transmite, siempre que dicha transmisión asuma alguna de las formas diseñadas para tal efecto, que únicamente son tres: endoso, tradición y cesión. Si el título no se transmite o recibe, de alguna de estas formas, quien lo recibe no es el legítimo dueño y, por tanto, no puede ejercitar el derecho de cobro.
En el título al portador, la legitimación la obtiene quien lo tenga en sus manos (el que lo porta), en virtud de que él es el portador.


24.5 OBLIGACIÓN CAMBIARIA

Existen títulos de crédito que son pagados por su creador (pagaré, obligación societaria, etc.); hay otros en los cuales su creador no paga sino que lo hace el destinatario de una orden de pago o de liberación enviada por aquel (letra de cambio, cheque, etc.); también hay ocasiones en que el título puede ser pagado por un tercero (el aval del documento). Lo que es cierto es que siempre, en todos habrá alguien que los debe pagar, voluntariamente o no, porque tiene la obligación de hacerlo; obligación que se tiene, no respecto de una persona específica, sino respecto del título mismo y de la sociedad en su conjunto. Tal obligación de pago se denomina cambiaria.

Obligatoriedad cambiaria (obligado al pago). El obligado a pagar un título, el cual por cualquier razón, tiene múltiples firmas, y en consecuencia, se trata de un título del que se benefició más de uno, es aquel que si lo paga, termina con la deuda en su totalidad, y él ya no puede intentar cobrar a nadie más, en virtud de que él era el destino de la obligación de pago, la cual al cumplirse, término. Si el beneficiario de un título intenta cobrarlo y no se le paga, le cobra a alguno de los responsables y no al obligado, el pagador en tal caso, podrá, cobrarle a otro, quien a su vez hará lo propio, y así hasta que el obligado finalmente pague, por ser el punto terminal del círculo de obligaciones que giró alrededor del título. No debe quedar duda: el obligado en un título es aquel que, si paga, termina con la deuda.

Solidaridad cambiaria. El artículo 90 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito estatuye que el endoso en propiedad (transmisión cambiaria por excelencia) obliga solidariamente al endosante con los demás responsables. En esa virtud, el término solidaridad deriva, no de que los solidarios respondan por la deuda de otro o por la misma deuda colectiva, sino de que cualquiera de los solidarios es tan responsable como los demás, aunque por deudas individuales, es siempre por el mismo monto, el mismo título y ante el mismo acreedor, que es a quien le corresponde decidir a cuál de aquellos ejecutará primero.

El Aval (obligado por el obligado y responsable por el responsable). La responsabilidad u obligación de los participantes en un título durante la existencia de éste son, desde el punto de vista de la manera de contraerse, de dos tipos: institucionales (todos los signatarios) o voluntarias. La que se adquiere voluntariamente se denomina aval, y consiste en la garantía personal que ofrece un sujeto, respecto de que la obligación o responsabilidad de aquel a quien él avala, será cumplida. Será aval de cumplimiento de una obligación, cuando el avalado sea el obligado principal, y de responsabilidad cuando el avalado sea alguno de los endosantes (responsables).

En concordancia con el elemento de literalidad, que antes vimos, el aval debe constar en el propio documento o en hoja adherida a él (art. 11, LGTOC); y la fórmula, más sacramental, de acuerdo con el elemento de formalidad, que debe insertarse, es la de por aval u otra equivalente. Concretamente los requisitos de la figura del aval son los siguientes:
· La inserción del aval y su fórmula expresa o equivalente debe constar en el propio documento, o en su defecto, estaremos en presencia de un aval inexistente.

· La firma de avalista, como la manifestación unilateral de su voluntad de querer obligarse de esa forma debe, por supuesto, constar en el propio documento, o en su defecto, estaremos una vez más en presencia de un aval inexistente.

· Debe consignarse la cantidad por la que se extiende el aval, toda vez que, es posible garantizar el pago de sólo parte del valor del título; en su defecto, se entenderá que el aval garantiza la totalidad (art. 112, LGTOC).

· Debe indicarse la persona a favor de la cual el aval fue concedido, ya que de lo contrario, se entenderá que fue a favor del obligado principal(art. 113, LGTOC).


24.6 REGLAS GENERALES DE UTILIZACIÓN,
APLICABLES A TODOS LOS TÍTULOS DE CRÉDITO


Capacidad. La capacidad es a tal grado, un elemento de validez, en ésta como en todas las materias, que su ausencia es una de las pocas excepciones que la ley consagra en contra de la acción cambiaria. Todo aquel que no tenga legalmente disminuida su capacidad para contratar, la tiene para suscribir títulos de crédito.

Representación. El mandato en materia cambiaria, es decir, la posibilidad de que un sujeto se obligue cambiariamente no por él mismo, sino mediante sus representantes, contiene reglas bastante especiales que están diseñadas para permitir que el requisito fundamental de la creación de la obligación cambiaria, la firma, se respete y continúe sin alterar la fluidez de los documentos. La única forma de crear obligación cambiaria con cargo a otro es hacerlo de alguna de las formas siguientes:
· Con un poder protocolizado e inscrito.
· Con una carta dirigida al tomador.
· En uso de sus facultades societarias y empresariales sobrentendidas.
· En uso de las facultades de gerente mercantil.
· La gestión de negocios del tipo cambiario.

Alteración del texto. Un título de crédito está destinado a circular, y cuando el principal contrajo la obligación contenida en el título no sabía, ni le importaba, a quien habría de hacerle el pago; eso era irrelevante. Lo que sabía es que tendría que pagar, la cantidad exacta consignada en el documento. Ahora, si en los avatares de su circulación el título es alterado, a partir de ese momento los intervinientes posteriores tienen la convicción de que vale la cantidad inscrita y a cambio de la cual concede un beneficio equivalente, y los anteriores habían concedido otro pero por una cantidad u obligación distintas. Dentro de otras consecuencias, esto provoca un conflicto en el momento del pago, porque se pretenderá exigir una obligación mayor, o cuando menos diferente, a la que el principal tenía la convicción de haber contraído.
Así, merced a la convicción, la alteración de su texto no es obstáculo para la circulación de un título. El artículo 13 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito establece que en caso de alteración, los signatarios posteriores a ella se obligan de acuerdo con el texto alterado (porque su convicción proviene de ese texto), y los anteriores de acuerdo con el texto original (pues tal era su convicción). La buena fe queda salvada.

Títulos con defecto de redacción o de llenado. Los errores en que incurra, voluntariamente o no, la persona que redacte un título de crédito produce un impacto determinante en su validez, pues son documentos que obligatoriamente deben contener una cierta formalidad. Por lo que en estos casos, la ley establece que las menciones y requisitos que el título de crédito debe reunir para su eficacia podrán ser satisfechos por quien en su oportunidad debió llenarlos, siempre que lo haga antes de la fecha del pago o la aceptación (art. 115, LGTOC).

Tipos de transmisión (endoso y otros). Los títulos de crédito tienen una vocación ambulatoria, y, en consecuencia, están diseñados para cambiar frecuentemente de dueño sin que se alteren sus elementos existenciales, pues, en efecto, la transmisión de un título implica al mismo tiempo la del derecho principal y accesorio por él representados. La singular naturaleza de estos documentos demanda una forma otra tanto singular de transmisión, que es distinta según se trate de títulos al portador, a la orden o nominativos. Los títulos al portador se transmiten por tradición, los a la orden mediante endoso, y los nominativos no pueden transmitirse sino en casos especiales, como el depósito o por cesión.
· Títulos al portador. Entrega o tradición. La Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito señala que los títulos al portador se transmiten por simple tradición. Cuando se aplica el vocablo tradición a la transmisión de un título, habremos de entender entrega simple, pues con tal adjetivo, sin más requisito y trámite, la entrega es suficiente en aquellos títulos que son al portador.

· Títulos a la orden. Por definición el endoso únicamente puede realizarse en los títulos a la orden. Consiste en la transmisión de un título de crédito, que legitima al nuevo titular como tal, y permite que conserve sus características de incorporación, literalidad y autonomía, en tanto que debe entregarse el título, en tanto que debe constar en su texto, y en tanto que la razón o motivo del endoso no influye en que la deuda siga siendo ejecutable sin mayor trámite que su vencimiento. Asimismo, el endoso es la forma por excelencia por la cual se legitima la transmisión de los títulos a la orden. Los requisitos del endoso en general son los siguientes:
1. Debe contener el nombre del endosatario.
2. Debe contener la firma del endosante.
3. Debe constar en el propio título o en hoja adherida a él.
4. Debe especificar la clase de endoso de que se trata.
5. Debe ser puro y simple, es decir, carente de condiciones.
6. Debe de hacerse por la totalidad de su valor.
7. Debe contener la fecha del endoso.
8. Debe contener el lugar del endoso.
9. Debe precisar que con el endoso se asegura el pago del título de una manera plural, pues todos sus endosatarios responden por el pago.
Los tipos de endoso son en propiedad, en procuración y en garantía.
Mediante el endoso en propiedad, el endosante transmite al endosatario con plenitud jurídica, no solo el derecho incorporado sino la propiedad del título, de sus accesorios y de sus inherentes. El endoso en procuración o al cobro convierte al endosatario en un mandatario judicial y de cobranza; es decir, sólo transfiere la posesión, de manera limitada a que el título se presente para su cobro o aceptación, a que se proteste su falta de pago, a que se ejecute por la vía judicial o a que se reendose otra vez en procuración. En su calidad legal de bienes muebles, y por tener un precio o valor intrínseco, en virtud del elemento de la incorporación, los títulos de crédito son muebles que, como tales, a través del endoso en garantía, pueden ser dados como garantía, precisamente prendaria del cumplimiento de una prestación.

· Cesión Ordinaria o Depósito. Pueden presentarse situaciones de naturaleza o necesidad especiales, en los cuales los títulos de crédito se pueden transmitir de forma diferente a las típicamente cambiarias (endoso y tradición). Por ejemplo, la aportación de un título al capital de una sociedad mercantil; la adjudicación de un título de crédito por herencia; el título que es objeto de legado; el que es embargado y finalmente rematado; la afectación de un título en fideicomiso; la separación de un título, hecha por un acreedor, del patrimonio del quebrado; o incluso la oferta de pago por abandono de un título que haga el quebrado a favor de acreedores; etc. En estos casos no hay tradición ni endoso cambiarios, pero se verifica una transmisión a través de la cesión o el depósito.

Tipos de vencimiento. En materia cambiaria, existen cinco clases de vencimiento, de las cuales cuatro son típicas y una proviene de una presunción legal. Dichas clases son:
· A la vista. Acontece cuando se pone ante los ojos del obligado principal, es decir, se pone a la vista, se le muestra, en cualquier lugar y fecha, a quien lo debe pagar.

· A cierto tiempo vista. Consta de dos momentos: la vista, y el transcurso, a partir de ella, de un cierto tiempo. El primero sucede cuando el tenedor le muestra el título al obligado y a partir de entonces empieza a correr el segundo plazo, que fue prefijado en el texto del título y vencido, en el cual la deuda es exigible.

· A cierto tiempo fecha. Presenta un mecanismo idéntico al anterior, en el sentido de que consta de dos momentos previstos en la ley con el mismo afán de prevención para el girado/aceptante, pero difiere de él en cuanto que el primer momento, el de alerta, no es solo determinable, es decir, no es a la vista, sino que está prefijado en un día específico. La fórmula sería “esta letra vence tres meses después del 15 de enero”, etc.

· A día fijo. Es, como su denominación indica, una fecha específica, a partir de la cual el título es exigible. Todos los participantes saben con certeza la fecha del vencimiento.

· Otros. Las letras con otra clase de vencimiento, o con vencimientos sucesivos, se entenderán siempre pagaderas a la vista por la totalidad de la suma que expresan.

Pago. Una vez llegado el vencimiento de un título de crédito, pueden suceder dos cosas: que sea exigido el pago extrajudicialmente y que sea exigido judicialmente. Cada una de estas formas reúne ciertas características, que a continuación menciono:
· Pago extrajudicial. Pagado el título, y entregado éste al obligado, el círculo de obligaciones concluye.

· Pago judicial. Por la naturaleza ejecutiva de estos documentos, si un título no se paga bastará su presentación ante el juez para probar que, en efecto, no se pagó; de haberse pagado, se habría entregado y no se contaría con que probar al juez el incumplimiento. Entonces un título vencido que, por cualquier razón, no obra en poder de quien lo suscribió, es la prueba de que, cualquiera que sea la causa, no se cumplió con la obligación en él consignada, y se estará en presencia de consecuencias judiciales.








24.7 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN

1. ¿Cuáles son las funciones elementales de la moneda y el crédito?
2. ¿Cuáles son las ventajas utilitarias del título de crédito?
3. ¿Qué es un Título de Crédito?
4. ¿Cuáles son las características de un Título de Crédito?
5. ¿Cuáles son los Elementos Existenciales del Título de Crédito?
6. ¿A quién corresponde la Obligación Cambiaria?
7. ¿Cuáles son las formas por las que se puede crear obligación cambiaria con cargo a otro?
8. ¿Cuáles son los tipos de endoso?
9. ¿Cuáles son las formas de transmisión de un Título de Crédito?
10. ¿Cuáles son los requisitos del endoso?
11. ¿Cuáles son los tipos de vencimiento de un Título de Crédito?
12. ¿Cómo pueden ser las formas de pago?































[1] DÁVALOS MEJÍA, Carlos Felipe “Títulos y Operaciones de Crédito”, México, 1992, p. 49.