martes, octubre 11, 2005

XXII DERECHO DE AUTOR

22.1 GENERALIDADES

Lo relacionado con el derecho de autor se encuentra regulado por la Ley Federal del Derecho de Autor.
Esta ley tiene por objeto la protección de los derechos de los autores, de los artistas intérpretes o ejecutantes, así como de los editores, de los productores y de los organismos de radiodifusión, en relación con sus obras literarias o artísticas en todas sus manifestaciones, sus interpretaciones o ejecuciones, sus ediciones, sus fonogramas o videogramas, sus emisiones, así como de los otros derechos de propiedad intelectual.

Las obras protegidas son aquellas de creación original susceptibles de ser divulgadas o reproducidas en cualquier forma o medio.
Las obras objeto de protección pueden ser:

· Según su autor:
I.- Conocido: contienen la mención del nombre, signo o firma con que se identifica a su autor;

II.- Anónimas: sin mención del nombre, signo o firma que identifica al autor, bien por voluntad del mismo, bien por no ser posible tal identificación, y

III.- Seudónimas: las divulgadas con un nombre, signo o firma que no revele la identidad del autor,

· Según su comunicación:
I.- Divulgadas: las que han sido hechas del conocimiento público por primera vez en cualquier forma o medio, bien en su totalidad, bien en parte, bien en lo esencial de su contenido o, incluso, mediante una descripción de la misma;

II.- Inéditas: las no divulgadas, y

III.- Publicadas:
a) Las que han sido editadas, cualquiera que sea el modo de reproducción de los ejemplares, siempre que la cantidad de estos, puestos a disposición del público, satisfaga razonablemente las necesidades de su explotación, estimadas de acuerdo con la naturaleza de la obra, y

b) Las que han sido puestas a disposición del público mediante su almacenamiento por medios electrónicos que permitan al público obtener ejemplares tangibles de la misma, cualquiera que sea la índole de estos ejemplares;



· Según su origen:
I.- Primigenias: las que han sido creadas de origen sin estar basadas en otra preexistente, o que estando basadas en otra, sus características permitan afirmar su originalidad, y

II.- Derivadas: aquellas que resulten de la adaptación, traducción u otra transformación de una obra primigenia;

· Según los creadores que intervienen:
I.- Individuales: las que han sido creadas por una sola persona;

II.- De colaboración: las que han sido creadas por varios autores, y

III.- Colectivas: las creadas por la iniciativa de una persona física o moral que las publica y divulga bajo su dirección y su nombre y en las cuales la contribución personal de los diversos autores que han participado en su elaboración se funde en el conjunto con vistas al cual ha sido concebida, sin que sea posible atribuir a cada uno de ellos un derecho distinto e indiviso sobre el conjunto realizado.

La protección que otorga de Ley Federal del Derecho de Autor se concede a las obras desde el momento en que hayan sido fijadas en un soporte material, independientemente del mérito, destino o modo de expresión.
Es preciso señalar que el término fijación significa la incorporación de letras, números, signos, sonidos, imágenes y demás elementos en que se haya expresado la obra, o de las representaciones digitales de aquellos, que en cualquier forma o soporte material, incluyendo los electrónicos, permita su percepción, reproducción u otra forma de comunicación.

La Ley Federal del Derecho de Autor no solo protege a los mexicanos o a las obras mexicanas, también a los extranjeros y a los artistas intérpretes o ejecutantes, los editores, los productores de fonogramas o videogramas y los organismos de radiodifusión que hayan realizado fuera México, respectivamente, la primera fijación de sus interpretaciones o ejecuciones; sus ediciones; la primera fijación de los sonidos de estas ejecuciones o de las imágenes de sus videogramas o la comunicación de sus emisiones.


22.2 EL DERECHO DE AUTOR

Sin duda que lo más importante en este momento es definir el objeto de protección, es decir, el derecho de autor, el cual es el reconocimiento que hace el Estado (gobierno) en favor de todo creador de obras literarias y artísticas, en virtud del cual otorga su protección para que el autor goce de prerrogativas y privilegios exclusivos de carácter personal (derecho moral) y patrimonial (derecho patrimonial).

Entonces, si el derecho de autor protege al autor, respecto de las obras que crea, es prudente mencionar que se entiende por autor y qué tipo de obras entran dentro de la protección del derecho de autor.
Autor es la persona física que ha creado una obra literaria y artística, lo que significa que una persona moral (jurídica colectiva) no puede ser el autor de una obra.
Las obras que son protegidas son las que se encuentran dentro de las siguientes ramas:
· Literaria.

· Musical, con o sin letra.

· Dramática.

· Danza.

· Pictórica o de dibujo.

· Escultórica y de carácter plástico.

· Caricatura e historieta.

· Arquitectónica.

· Cinematográfica y demás obras audiovisuales.[1]

· Programas de radio y televisión.

· Programas de cómputo[2].

· Fotográfica.

· Obras de arte aplicado que incluyen el diseño gráfico o textil, y

· De compilación, integrada por las colecciones de obras, tales como las enciclopedias, las antologías, y de obras u otros elementos como las bases de datos, siempre que dichas colecciones, por su selección o la disposición de su contenido o materias, constituyan una creación intelectual (art. 13, LFDA).

Las demás obras que por analogía puedan considerarse obras literarias o artísticas se incluirán en la rama que les sea mas afín a su naturaleza.

Las obras literarias y artísticas publicadas en periódicos o revistas o transmitidas por radio, televisión u otros medios de difusión no pierden por ese hecho la protección legal.

Aunque la ley es muy clara respecto a qué obras son las que se protegen, la propia ley impide que haya malas interpretaciones respecto a lo que se debe considerar como obra a proteger, por lo que en su artículo 14 prescribe que no son objeto de la protección como derecho de autor:
· Las ideas en si mismas, las fórmulas, soluciones, conceptos, métodos, sistemas, principios, descubrimientos, procesos e invenciones de cualquier tipo.

· El aprovechamiento industrial o comercial de las ideas contenidas en las obras.

· Los esquemas, planes o reglas para realizar actos mentales, juegos o negocios.

· Las letras, los dígitos o los colores aislados, a menos que su estilización sea tal que las conviertan en dibujos originales.

· Los nombres y títulos o frases aislados.

· Los simples formatos o formularios en blanco para ser llenados con cualquier tipo de información, así como sus instructivos.

· Las reproducciones o imitaciones, sin autorización, de escudos, banderas o emblemas de cualquier país, estado, municipio o división política equivalente, ni las denominaciones, siglas, símbolos o emblemas de organizaciones internacionales, gubernamentales, no gubernamentales, o de cualquier otra organización reconocida oficialmente, así como la designación verbal de los mismos.

· Los textos legislativos, reglamentarios, administrativos o judiciales, así como sus traducciones oficiales. En caso de ser publicados, deberán apegarse al texto oficial y no conferirán derecho exclusivo de edición.
Sin embargo, serán objeto de protección las concordancias, interpretaciones, estudios comparativos, anotaciones, comentarios y demás trabajos similares que entrañen, por parte de su autor, la creación de una obra original.

· El contenido informativo de las noticias, pero sí su forma de expresión.

· La información de uso común tal como los refranes, dichos, leyendas, hechos, calendarios y las escalas métricas.

Aunque estas actividades o creaciones no se consideran como objeto de protección del derecho de autor, no significa que no sean protegidas por alguna otra figura, como es el caso de los nombres, que pudieran estar protegidas por la figura jurídica del nombre comercial.


22.3 FORMAS DE HACER CONOCER UNA OBRA

La protección de una obra no sólo implica el contenido de la misma, sino también la forma en que puede hacerse del conocimiento público, ya que dependiendo de la forma en que se hace, podremos estar respetando o no el derecho de autor. La Ley Federal del Derecho de Autor contempla en su artículo 16 los actos por los que se puede hacer del conocimiento público una obra y en qué consiste cada uno de ellos. Tales actos son:

· Divulgación.- Significa el acto de hacer accesible una obra literaria y artística por cualquier medio al público, por primera vez, con lo cual deja de ser inédita.

· Publicación.- Implica la reproducción de la obra en forma tangible y su puesta a disposición del público mediante ejemplares, o su almacenamiento permanente o provisional por medios electrónicos, que permitan al público leerla o conocerla visual, táctil o auditivamente.

· Comunicación Pública.- Se refiere al acto mediante el cual la obra se pone al alcance general, por cualquier medio o procedimiento que la difunda y que no consista en la distribución de ejemplares.

· Ejecución o Representación Pública.- Significa la presentación de una obra, por cualquier medio, a oyentes o espectadores sin restringirla a un grupo privado o circulo familiar. No se considera pública la ejecución o representación que se hace de la obra dentro del círculo de una escuela o una institución de asistencia publica o privada, siempre y cuando no se realice con fines de lucro.

· Distribución al Público.- Implica la puesta a disposición del público del original o copia de la obra mediante venta, arrendamiento y, en general, cualquier otra forma.

· Reproducción.- Se refiere a la realización de uno o varios ejemplares de una obra, de un fonograma o de un videograma, en cualquier forma tangible, incluyendo cualquier almacenamiento permanente o temporal por medios electrónicos, aunque se trate de la realización bidimensional de una obra tridimensional o viceversa.

Las obras protegidas por la Ley Federal del Derecho de Autor que se publiquen, deben ostentar la expresión "Derechos Reservados", o su abreviatura "D.R.", seguida del símbolo ©; el nombre completo y dirección del titular del derecho de autor y el año de la primera publicación. Estas menciones deben aparecer en sitio visible. La omisión de estos requisitos no implica la pérdida de los derechos de autor, pero sujeta al licenciatario o editor responsable a las sanciones establecidas en la ley.
Un ejemplo para ilustrar esto sería el siguiente que aparece en la segunda página del libro Nuevo Derecho de la Seguridad Social:

Primera Edición, 1997

Derechos Reservados © por:
Ángel Guillermo Ruiz Moreno
Manuel Acuña No. 1125, CP 44200,
Guadalajara, Jal.





22.4 El DERECHO MORAL DEL AUTOR

Realmente resulta complicado definir lo que es el derecho moral, porque ni el mismo legislador en la Ley Federal del Derecho de Autor lo hizo; sin embargo, se puede entender que consiste en una serie de privilegios no económicos que tiene el autor sobre su obra. Esto nos queda mas claro cuando revisamos el artículo 21 de la Ley Federal del Derecho de Autor y nos percatamos de que ese derecho moral se constituye en una serie de posibilidades que el autor puede hacer con su obra; dichas posibilidades son:
· Determinar si su obra ha de ser divulgada y en que forma, o la de mantenerla inédita, es decir, sin ser divulgada.

· Exigir el reconocimiento de su calidad de autor respecto de la obra por él creada y la de disponer que su divulgación se efectúe, como obra anónima o seudónima. En otras palabras, el autor puede decidir si al momento de ser divulgada su obra, se utilice su nombre, un seudónimo o no se utilice nombre alguno.

· Exigir respeto a la obra, oponiéndose a cualquier deformación, mutilación u otra modificación de ella, así como a toda acción o atentado a la misma que cause demérito de ella o perjuicio a la reputación de su autor.

· Modificar su obra.

· Retirar su obra del comercio.

· Oponerse a que se le atribuya al autor una obra que no es de su creación.


22.5 El DERECHO PATRIMONIAL DEL AUTOR

Cuando hablamos del derecho patrimonial, nos referimos a la facultad que tiene el autor de explotar de manera exclusiva sus obras, o de autorizar a otros su explotación, en cualquier forma, dentro de los limites que establecidos por la Ley Federal del Derecho de Autor, siempre y cuando, por virtud de esa explotación no se afecte de la titularidad de los derechos morales del propio autor (art. 24, LFDA).
Aunque originalmente el titular del derecho patrimonial es el autor, también lo pueden ser su heredero o el adquirente por cualquier título, que en este caso, a ambos se les conoce como titulares derivados.

El derecho patrimonial se materializa en la posibilidad de que el autor y su causahabiente gocen del derecho a percibir una regalía (una cantidad de dinero) por la comunicación o transmisión pública que se haga de su obra por cualquier medio. Este derecho del autor es irrenunciable. La regalía debe ser pagada directamente al autor por quien realice la comunicación o transmisión pública de las obras, o a la sociedad de gestión colectiva que lo represente[3].
El importe de las regalías debe convenirse directamente entre el autor, o en su caso, la sociedad de gestión colectiva que corresponda y las personas que realicen la comunicación o transmisión pública de las obras. A falta de convenio el Instituto Nacional del Derecho de Autor debe establecer una tarifa.

Los hechos de lo cuales se deriva la generación de regalías a favor del autor o de los titulares derivados, son los siguientes:
· De la reproducción, publicación, edición o fijación material de una obra en copias o ejemplares, efectuada por cualquier medio ya sea impreso, fonográfico, gráfico, plástico, audiovisual, electrónico, fotográfico u otro similar.

· Por la comunicación pública de su obra a través de cualquiera de las siguientes maneras:

o La representación, recitación y ejecución pública en el caso de las obras literarias y artísticas.

o La exhibición pública por cualquier medio o procedimiento, en el caso de obras literarias y artísticas.

o El acceso público por medio de la telecomunicación.

· Por la transmisión pública o radiodifusión de sus obras, en cualquier modalidad, incluyendo la transmisión o retransmisión de las obras por:

o Cable.

o Fibra óptica.

o Microondas.

o Vía satélite.

o Cualquier otro medio conocido o por conocerse.

· Por la distribución de la obra, incluyendo la venta u otras formas de transmisión de la propiedad de los soportes materiales que la contengan, así, como cualquier forma de transmisión de uso o explotación.

· La importación al territorio nacional de copias de la obra hechas sin su autorización.

· La divulgación de obras derivadas, en cualquiera de sus modalidades, tales como la traducción, adaptación, paráfrasis, arreglos y transformaciones.

· Cualquier utilización pública de la obra salvo en los casos expresamente establecidos en la Ley Federal del Derecho de Autor (art. 27, LFDA).

Cabe mencionar que los hechos generadores mencionados, implican que el autor los autorice, ya que también goza el privilegio de prohibirlos, trayendo como consecuencia que quien los realice será sancionado y pagará daños y perjuicios al autor.

Los derechos patrimoniales de que goza el autor o los titulares derivados tienen una vigencia durante la vida del autor y, a partir de su muerte, 100 años más. Cuando la obra les pertenezca a varios coautores los 100 años se contarán a partir de la muerte del último. También tienen una vigencia de 100 años después de divulgadas.


22.6 FORMA EN QUE SE TRASMITEN LOS DERECHOS PATRIMONIALES

El titular de los derechos patrimoniales puede, libremente, conforme a las reglas y procedimientos que establece la Ley Federal del Derecho de Autor, transferir sus derechos patrimoniales o en su caso otorgar licencias de uso exclusivas o no exclusivas.
Toda transmisión de derechos patrimoniales de autor es onerosa (no gratuita) y temporal. Cuando no haya constancia del acuerdo sobre el monto de la remuneración por la transmisión de los derechos patrimoniales o del procedimiento para fijarla, así como sobre los términos para su pago, la remuneración es determinada por los tribunales competentes.
Los actos, convenios y contratos por los cuales se transmitan derechos patrimoniales y las licencias de uso deberán celebrarse, invariablemente, por escrito, de lo contrario serán nulos de pleno derecho.

La transmisión de los derechos patrimoniales otorga el privilegio de contemplar siempre en favor del autor o del titular del derecho patrimonial, en su caso, una participación proporcional en los ingresos de la explotación de que se trate, o una remuneración fija y determinada. Este derecho es irrenunciable (art. 31, LFDA).

Es importante mencionar que los actos, convenios y contratos por los cuales se transmitan derechos patrimoniales deben inscribirse en el Registro Público del Derecho de Autor para que surtan efectos contra terceros, es decir, que personas que no forman parte del contrato los respeten y cumplan. El hecho de inscribir tales documentos, otorga la característica a los mismos de ser ejecutables, es decir, en caso de incumplimiento del contrato, la parte afectada tiene el derecho de solicitar al juez que embargue bienes de la otra parte antes de terminar el juicio, para garantizar el cumplimiento de las obligaciones.
Si en el contrato de transmisión no se estipula expresamente la duración del contrato, toda transmisión de derechos patrimoniales se considera por el término de 5 años. Solo puede pactarse excepcionalmente por mas de 15 años cuando la naturaleza de la obra o la magnitud de la inversión requerida así lo justifique.

Aunque pareciera que sólo se pueden transmitir derechos patrimoniales de obras ya hechas o realizadas, también la producción de obra futura puede ser objeto de contrato, sólo cuando se trate de obra determinada cuyas características queden establecidas en el contrato o convenio de transmisión; sin embargo, este tipo de transmisión tiene sus límites, ya que es nula la transmisión global de obra futura, así como las estipulaciones por las que el autor se comprometa a no crear obra alguna.

Cuando los derechos patrimoniales no son transmitidos totalmente, sino que solamente se faculta a otra persona a explotar una obra, estamos en presencia de que el autor otorga una licencia a esa persona, la cual puede ser en exclusiva o no; si se trata de una licencia en exclusiva, ésta debe otorgarse expresamente con tal carácter y atribuirá al licenciatario (persona a la que se le otorga la licencia) salvo pacto en contrario, la facultad de explotar la obra con exclusión de cualquier otra persona y la de otorgar autorizaciones no exclusivas a terceros.
La licencia en exclusiva obliga al licenciatario a poner todos los medios necesarios para la efectividad de la explotación concebida, según la naturaleza de la obra y los usos y costumbres en la actividad profesional, industrial o comercial de que se trate.

Aunque los derechos patrimoniales no son embargables ni pignorables (sujetos a ser empeñados), sí pueden ser objeto de embargo o prenda los frutos y productos que se deriven de su ejercicio.

Las formas más comunes por las que se trasmiten los derechos patrimoniales son:
· Contrato de Edición de Obra Literaria.
· Contrato de Edición de Obra Musical.
· Contrato de Representación Escénica.
· Contrato de Radiodifusión.
· Contrato de Producción Audiovisual.
· Contrato Publicitario.

El contrato de edición de obra literaria surge cuando el autor o el titular de los derechos patrimoniales, en su caso, se obliga a entregar una obra a un editor y éste, a su vez, se obliga a reproducirla, distribuirla y venderla cubriendo, al titular del derecho patrimonial las prestaciones convenidas (art. 42, LFDA).
Las partes podrán pactar que la distribución y venta sean realizadas por terceros, así como convenir sobre el contenido del contrato de edición, salvo los derechos irrenunciables establecidos por la Ley Federal del Derecho de Autor.

El contrato de edición de obra musical es aquel por el que el autor o el titular del derecho patrimonial, en su caso, cede al editor el derecho de reproducción y lo faculta para realizar la fijación y reproducción fotomecánica de la obra, su sincronización audiovisual, comunicación pública, traducción, arreglo o adaptación y cualquier otra forma de explotación que se encuentre prevista en el contrato; y el editor se obliga por su parte, a divulgar la obra por todos los medios a su alcance, recibiendo como contraprestación una participación en los beneficios económicos que se obtengan por la explotación de la obra, según los términos pactados (art. 58, LFDA).
Sin embargo, para poder realizar la sincronización audiovisual, la adaptación con fines publicitarios, la traducción, arreglo o adaptación el editor deberá contar, en cada caso especifico, con la autorización expresa del autor o de sus causahabientes.

El contrato de representación escénica es aquel por el que el autor o el titular del derecho patrimonial, en su caso, concede a una persona física o moral, llamada empresario, el derecho de representar o ejecutar públicamente una obra literaria, musical, literario-musical, dramática, dramático-musical, de danza, pantomímica o coreográfica, por una contraprestación pecuniaria; y el empresario se obliga a llevar a efecto esa representación en las condiciones convenidas y con arreglo a lo dispuesto en esta ley (art. 61, LFDA).
El contrato deberá especificar si el derecho se concede en exclusiva o sin ella y, en su caso, las condiciones y características de las puestas en escena o ejecuciones.

El contrato de radiodifusión consiste en que el autor o el titular de los derechos patrimoniales, en su caso, autoriza a un organismo de radiodifusión a transmitir una obra. Este contrato también contempla a los organismos que transmiten por cable, fibra óptica, ondas radioeléctricas, satélite o cualquier otro medio análogo, que hagan posible la comunicación remota al público de obras protegidas (art. 66, LFDA).

El contrato de producción audiovisual es por medio del cual los autores o los titulares de los derechos patrimoniales, en su caso, ceden en exclusiva al productor, los derechos patrimoniales de reproducción, distribución, comunicación pública y subtitulado de la obra audiovisual, salvo pacto en contrario. Se exceptúan de lo anterior las obras musicales (art. 68, LFDA).

Son contratos publicitarios los que tengan por finalidad la explotación de obras literarias o artísticas con fines de promoción o identificación en anuncios publicitarios o de propaganda a través de cualquier medio de comunicación (art. 73. LFDA).


22.7 INSTITUTO NACIONAL DEL DERECHO DE AUTOR

El Instituto Nacional del Derecho de Autor es la autoridad administrativa en materia de derechos de autor, es decir, es la autoridad que le corresponde aplicar la Ley Federal del Derecho de Autor, así como vigilar su cumplimiento; orgánicamente forma parte de la Secretaría de Educación Pública, como órgano desconcentrado.
Las funciones que la Ley Federal del Derecho de Autor le otorga al Instituto Nacional del Derecho de Autor, son las siguientes:
· Proteger y fomentar el derecho de autor.

· Promover la creación de obras literarias y artísticas.

· Llevar el Registro Público del Derecho de Autor.

· Mantener actualizado su acervo histórico.

· Promover la cooperación internacional y el intercambio con instituciones encargadas del registro y protección del derecho de autor y derechos conexos (art. 209, LFDA).

El Instituto Nacional del Derecho de Autor está a cargo de un Director General que es nombrado y removido por el Secretario de Educación Pública.


22.8 REGISTRO PÚBLICO DEL DERECHO DE AUTOR

El Registro Público del Derecho de Autor forma parte del Instituto Nacional del Derecho de Autor y su función es inscribir las obras que buscan la protección de la Ley Federal del Derecho de Autor.

En el Registro Público del Derecho de Autor se pueden inscribir:

· Las obras literarias o artísticas que presenten sus autores;

· Los compendios, arreglos, traducciones, adaptaciones u otras versiones de obras literarias o artísticas, aun cuando no se compruebe la autorización concedida por el titular del derecho patrimonial para divulgarla.
Esta inscripción no faculta para publicar o usar en forma alguna la obra registrada, a menos de que se acredite la autorización correspondiente. Este hecho se hará constar tanto en la inscripción como en las certificaciones que se expidan;

· Las escrituras y estatutos de las diversas sociedades de gestión colectiva y las que los reformen o modifiquen.

· Los pactos o convenios que celebren las sociedades mexicanas de gestión colectivas con las sociedades extranjeras.

· Los actos, convenios o contratos que en cualquier forma confieran, modifiquen, transmitan, graven o extingan derechos patrimoniales.

· Los convenios o contratos relativos a los derechos conexos.

· Los poderes otorgados para gestionar ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor, cuando la representación conferida abarque todos los asuntos que el mandante haya de tramitar ante él.

· Los mandatos que otorguen los miembros de las sociedades de gestión colectiva en favor de éstas.

· Los convenios o contratos de interpretación o ejecución que celebren los artistas intérpretes o ejecutantes, y

· Las características graficas y distintivas de obras.


22.9 CUESTIONARIO DE AUTOEVALUACIÓN
1. ¿Cuáles son los tipos de obras que pueden ser objeto de protección del Derecho de Autor?

2. ¿Qué debemos entender por Derecho de Autor?

3. ¿En qué ramas se pueden agrupar las obras protegidas por el Derecho de Autor?

4. ¿Qué no puede ser objeto de protección del Derecho de Autor?

5. ¿Cuáles son las formas en que se puede hacer conocer una obra?

6. ¿Qué debemos entender por derecho moral del autor?

7. ¿Qué puede hacer el autor con su obra?

8. ¿Qué debemos entender por el derecho patrimonial del autor?

9. ¿Cuáles son los hechos por los que se deriva la generación de regalías a favor del autor?

10. ¿Cuáles son las formas en que se transmiten los derechos patrimoniales del autor?

11. ¿Cuáles son las funciones del Instituto Nacional del Derecho de Autor?

12. ¿Qué puede ser objeto de inscripción en el Registro Público del Derecho de Autor?

































[1] Se entiende por obras audiovisuales las expresadas mediante una serie de imágenes asociadas, con o sin sonorización incorporada, que se hacen perceptibles, mediante dispositivos técnicos, produciendo la sensación de movimiento (art. 94, LFDA).

[2] Se entiende por programa de computación la expresión original en cualquier forma, lenguaje o código, de un conjunto de instrucciones que, con una secuencia, estructura y organización determinada, tiene como propósito que una computadora o dispositivo realice una tarea o función especifica (art. 101, LFDA).
[3] Debemos entender por sociedad de gestión colectiva a la persona moral que, sin ánimo de lucro, se constituye bajo el amparo de la Ley Federal del Derecho de Autor con el objeto de proteger a autores y titulares de derechos conexos tanto nacionales como extranjeros, así como recaudar y entregar a los mismos las cantidades que por concepto de derechos de autor o derechos conexos se generen a su favor.